30 de enero de 2013

De Londres a Madrid en bus (segunda parte)

Tarjetas de trasbordo que nos dieron en la estación de transferencia, Castilla y León
Si no viste la primera parte de este posteo, la puedes ver acá


Llegamos al terminal  de Paris Gallieni casi a las 16:00 en el bus desde Londres. Cómo decíamos en el posteo anterior, Paris Gallieni no es muy agradable que digamos,  ya que es una terminal gris, oscuro y con mucha gente con cara de pocos amigos. Al llegar, el auxiliar, Julio, nos dice que tenemos que bajar a las taquillas a buscar el voucher para poder abordar el bus a Madrid, pero allí nos dicen que había que esperar una hora, así que subimos a donde estábamos (andenes de la terminal).

Por suerte, había un revistero gratuito para los pasajeros, donde se podían hojear los últimos números de revistas y diarios como el Paris Match, The Economist y Le Figaró entre otras revistas.  Tras hacer un tiempo leyendo, bajamos a buscar los vouchers para subir al bus, el cual llego 20 minutos antes de la hora. Este era un bus español, de la compañía Alsa,  nada del otro mundo comparando con  los que se pueden encontrar en Sudamérica, el cual por 2 choferes españoles para nada amables (gallegos, y no es broma), pero bueno, uno no espera que sean la simpatía andante, sólo que hagan bien su trabajo. Subimos los equipajes, encontramos nuestros asientos y dijimos con mi mujer, "que bueno, el bus es mas o menos moderno"....pero no sabía lo que nos esperaba.

Estación de Intercambio internacional de pasajeros, España
Nunca en todos mis años en que los que he viajado en mi vida, ya sea en los chicken bus guatemaltecos o hondureños, en las micro de campo chilenas, en los buses peruanos recorriendo la vieja ruta de tierra entre Arequipa y Cusco cruzando la cordillera, en buses paraguayos, mexicanos, etc, nunca viaje en un bus tan lleno de pulgas como este Alsa que salía de París para Madrid.

¿Habrán sido los pasajeros albaneses o rumanos al parecer salidos de una película de Kusturica que no tenían aspecto de muy limpitos? ¿sería la falta de limpieza del bus? Eso nunca lo sabremos, sólo que las ronchas por pulgas nos dejaron unas marcas por varios días y que nadie que nos viera nos creería que nos agarramos las dichosas en el viaje hacia Madrid.

En algún lugar de España
El viaje fue de muchas paradas, ya sea para comer en los ya mencionados air franceses (paradores), ya sea para recoger o bajar pasajeros. Esto nos llamó mucho la atención, dado que las paradas para subir y bajar gente no eran en oficinas o agencias de la empresa, sino que en estaciones de trenes cerradas como en Poitiers o en una zona llena de putas como es la parada de Eurolines en Boulogne.

Así, transcurrió el viaje, entramos a España por Euskadi donde hicimos una parada nocturan entre San Sebastían y Bilbao, para luego pasar por la ciudad de Burgos y  a media mañana,  llegamos a un lugar en algún punto de Castilla León, en una terminal de transferencia de pasajeros.

Sabíamos que teníamos que hacer trasbordo en algún lugar de España, pero este era para todos los buses que venían desde Europa y hacían cambio de pasajeros para destinos españoles. La idea esta buena, pero la infraestructura se quedó corta y más parecía un lejano terminal de provincia en Argentina o Chile. Pero lo más curioso, fueron las tarjetas de trasbordo que nos dieron en el bus para buscar el que nos iba a llevar a Madrid. En este punto nos despedimos de los pasajeros albaneses y rumanos, y casualmente, se fueron las pulgas, así que recorrimos las últimas dos horas de viaje por los parajes de Castilla León, hasta llegar a Madrid, la cual merece posteos aparte.



                   

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