27 de febrero de 2013

De Villa La Angostura a Buenos Aires: un viaje largo vía Neuquén


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Terminal de Neuquén
 En el posteo anterior, el relato había quedado con la llegada a Villa La Angostura. Más conocido en el último tiempo por ser una de las localidades más afectadas por la erupción del Puyehue-Cordón Caulle, se ha recuperado de manera impresionante.

Tal es así su fuerte recuperación que cuando llegamos (domingo 10 de febrero) se encontraba literalmente lleno, con un 100% de ocupación, ya que llegamos en el fin de semana largo de Carnaval (feriado en Argentina). Claro, nosotros confiados en poder pasar la noche, preguntamos si había espacio en hostels al personal de la oficina de turismo de Villa La Angostura, mandándome a preguntar con un remisero (taxista informal) sin comentarios. Pese a la colaboración  de la vendedora de boletos en la terminal de buses, no pudimos encontrar donde dormir.

No teníamos mucho margen de maniobra: era dormir en la pequeña terminal de buses de Villa La Angostura o irnos a cualquier lado para pasar durmiendo arriba del bus.  Decidimos por la segunda alternativa, ya que así nos acercábamos a la casa. El último autobús que salía de ahí, salia a las 00 horas y era un Albus con destino a Neuquén. El valor (caro para ser un viaje dentro de la misma provincia del Neuquén) era en ese momento de unos 278 pesos argentinos por persona  (52 dólares cambio oficial/30 dólares blue o paralelo), pero realmente era la única alternativa para no pasar la noche bajo la llovizna. Como faltaba algo más de par de horas, decidimos dar una vuelta para comer algo. Los precios en general en Villa La Angostura, son algo más caros que en Buenos Aires, pero caminando siempre se puede encontrar algo para comer. En nuestro caso fue una pizza de muzzarela (50 pesos de ese momento, 15 dólares) y unas empanadas, las que nos dejaron tranquilos y listos para tomar el bus, el cual salió puntualmente a la medianoche. Para sorpresa nuestra el bus era bastante cómodo, un bus cama que hacía servicio de semicama, pero demasiado caro para un viaje local.

Micro con el que viajaríamos a Buenos Aires, Neuquén

El viaje fue tranquilo y dormido mayormente, hasta que como a las 3 o 4 am, una mujer jovencísima  con un bebé en sus brazos que viajaba delante,  se entera vía llamada telefónica que su esposo había muerto, lo que hace que se coloque a llorar con una pena infinita.  Los llantos de ella nos despiertan y inundan el bus de un aire de infinita tristeza. Por suerte, en una parada en Piedra del Aguila, a ella le permiten cambiar de autobús, de vuelta para Villa La Angostura para por lo menos estar con su gente.

Tras esto, el viaje fue tranquilo, hasta llegar a la Terminal de Neuquén (conocida también como ETON), antes de las siete de la mañana. Ahí nos enteramos que buses para Buenos Aires habían hasta después del mediodía y comenzamos a barajar opciones: quedarse a dormir o seguir viaje en el mismo día. La primera alternativa, que era dormir y viajar al día siguiente no vale la pena, ya que Neuquén es una ciudad cara para dormir, además por ser feriado (lunes de Carnaval), mucho no iba a estar abierto, además habría que esperar hasta las 15 horas del otro día, así que la idea quedó desechada. La segunda no era la mejor, ya que una ducha hacía falta, pero fue corroborada cuando vimos a varios de los pasajeros que venían en nuestro bus, se quedaron a hacer hora  al igual que nosotros en la Terminal de Neuquén.

Asiento del Bus Grupo Plaza 1755,  recorrido Neuquén-Buenos Aires
Por suerte, para quien tenga que hacer tiempo, el lugar es agradable dentro de todo, ya que hay una cafetería con precios relativamente pagables (si no te queda de otra), pero si quiere comer, lo recomendable es que camine unas cuadras hasta el supermercado Jumbo que se encuentra en la ruta, donde podrá comprar a mucho mejor precio que en Buenos Aires, cosas como pan, gaseosas, galletas, frutas y otras cosas para al menos zafar con el hambre.

Nosotros esperamos hasta las 13 horas cuando compramos un pasaje para Buenos Aires en un bus del Grupo Plaza, que no era más barato que los otros, pero era el primero en salir. Lo tomamos y clap, nos encontramos con un bus viejo, bastante  sucio y que necesitaba mantención de manera urgente, sobretodo en los asientos, los cuales algunos tenían manchas que uno podría pensar que fueron realizadas por los seguidores del loquito de Joe Caroll en The Following.

Entrada a Río Colorado, Río Negro, Argentina

No espere mucho por el servicio, pese a que costó el pasaje unos 698 pesos (en ese momento unos 139 dólares cambio oficial//89 dólares cambio blue), el servicio realmente es nefasto: sólo ofrecen un  miserable sandwich frio en todo el camino (más de 1200 kilómetros), recién a la altura de Bahía Blanca.

Pero al menos, el viaje fue tranquilo y recorrió la ruta 22, pasando por localidades  de la Provincia de Río Negro, como Chimpay (cuna del beato Ceferino Namuncura), Río Colorado (límite con la provincia de La Pampa) y Bahía Blanca, ya en la provincia de Buenos Aires. Desde acá, el recorrido del  micro (bus) toma la vetusta ruta 3 que pasa por localidades del sur bonaerense como lo son  Olavarría, Azul o  Las Flores, hasta entrar al amanecer por el conurbano bonaerense por la localidad de Ezeiza.    
Rutas Argentinas, Médanos, Provincia de Buenos Aires

Cuando llegamos a la Terminal de Liniers,  por fin terminaba un largo viaje -más propio de Charles Darwin que otra cosa- que partió desde Viña del Mar, pasó por la ruta 5 chilena con escalas en Temuco y Osorno, cruzando la frontera hasta Villa La Angostura, de ahí hasta Neuquén para viajar hacia Liniers. Con este recorrido  demostramos de hecho que el viajar entre Chile y la Argentina en pleno siglo XXI , aún puede seguir siendo una verdadera aventura, pero eso sí,  que vale la pena ser recorrida, sobretodo si se tiene recursos, tiempo y ganas.



Si aún no viste el posteo que precede a esta historia, lo puedes ver acá


1 comentario:

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