30 de mayo de 2013

Paseando por Roma II: de la Via Fori Imperiali al Vaticano


Seguimos paseando por Roma. Dejamos el Coliseo y el Foro caminando por la Vía del Fori Imperiali, hasta llegar al monumento al Rey Vittorio Emanuelle, el cual recuerda al monarca como las acciones militares italianas en la primera guerra mundial. Desde acá, había que ver para donde seguíamos. Hay que asumir una cosa, Roma es una ciudad compleja, con más historia por kilómetro cuadrado que cualquier otra en el mundo. Más allá de que los italianos puedan parecer insufribles y que su comida es más que nada una excelente acción de marketing (para pastas y pizzas está Buenos Aires), es de esas ciudades que merecen ser recorridas paso a paso.

Después, con mi mujer decidimos ir hacia el Vaticano (aún estaba Benedicto XVI en las últimas de su pontificado y no estaba Francisco). Para ello decidimos caminar primero por la Vía de la Bottege Oscura (una calle de dos cuadras que se llama luego Vía Florida una calle de una cuadra), pata doblar por la Vía Argentina para llegar a una avenida importante, el Corso Vittorio Emanuelle, la cual entre iglesias, tiendas caras y con edificios de los dos últimos siglos, era como un resumen de la historia reciente italiana, de cuando deja Roma de ser la capital de los Estados Pontificios y pasa a ser la capital de Italia.

Ruinas en Vía Argentina, Roma

Para que les voy a decir una por otra, iba fascinado encontrándome con la historia en cada esquina. Pasar de una esquina con ruinas de la epoca de los romanos a ver monumentos de la unificación italiana (esa que me pasaban en 8vo básico)  era recordar mis clases de historia en la Media y la Universidad....ahí me decía a mi mismo "por lo menos con la Juana Muñoz aprendí algo de Historia de Roma y no ando tan perdido".

Seguimos caminando por el Corso Vittorio Emanuelle, para llegar al puente Sant Angelo, donde por primera vez vi al Tiber, que si me preguntan, era como un río triste si lo comparaba con el Sena o con el Tamesis, pero era el Tiber!!! hasta llegar el Castillo de Sant Angelo, el cual debe de ser el lugar con más vendedores asiáticos por kilómetro cuadrado. Prácticamente había que cruzar entre 50 a 100 tipos que te trataban de vender toda clase de chucherías vaticanas, al igual que los africanos que te quieren vender las torres Eiffels en París en las Tullerías. Tras cruzar esta horda de los primos de Apu, salimos de  Roma ( y técnicamente de Italia) para entrar a uno de los estados más pequeños del mundo: El Vaticano, el que mencionaremos en un siguiente posteo, el segundo de esta serie Paseando por Roma.

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