27 de julio de 2013

Viena Calling!

Viena Calling!


Ya estábamos instalados en Viena y salimos a recorrerla. Lo primero que llamaba la atención es que era la antítesis de Roma,  es decir, nada de tránsito caótico por sus calles ni  tampoco ves hordas de turistas por las calles, sino que todo lo contrario: una ciudad limpia, ordenada, algo gris por momentos (debe de ser el invierno), pero elegante sobretodo.  Tras salir del Hostel, decidimos tomar la avenida Mariahilfer Straße (Mariahilfer Strasse) una calle eminentemente comercial, pero muy diferente a lo que habíamos visto antes  en Madrid, Roma, Londres o París, ya que la estética de los locales era muy sobria y digamos....los precios no muy convenientes, salvo para comprarse unos guantes o gorras de 1 o 2 euros en una tienda del tipo todo por 2 pesos -de esas que había en Argentina hace siglos- o todo a luca- ya que el frío callanesco lo ameritaba.


Parada de autobús en Mariahilfer Strasse, Viena
Luego seguimos caminando por la Mariahilfer Straße, hasta llegar al Museumquartier (cuadra de los museos) pero seguimos hacia el  Burggarten,  que son unos jardines bien cuidados resabios de la Viena Imperial, los que recorrimos hasta llegar al Albrechtsbrunnen, el que es un clásico monumento de la época de los Habsburgo reconstruido tras la Segunda Guerra Mundial, para seguir por unas callejuelas caminando hasta llegar a una peatonal coronada por la Plaza de San Esteban o Stephanplatz, que funge como el corazón de Viena (tal como el Obelisco, Plaza Italia, el Angel de la Independencia o la Puerta del Sol), acompañada de la catedral llamada Sthepansdom, un verdadero monumento al arte gótico medieval, tal vez, de los más hermosos existentes en Europa y tal vez en el mundo, apenas tocado por los efectos de la  Segunda Guerra (a diferencia de lo que veríamos despues en Dresden).Ya a esa altura, alucinábamos en Viena, una ciudad que simplemente  merece ser conocida con calma y sobretodo, debe ser caminada sin prisas. No es de esas ciudades como Londres que hay que necesariamente tener la tarjeta Oyster para desplazarse en el transporte público, acá, simplemente había que  que sólo caminar, ya que es la única forma de poder conocer de una buena manera la ciudad de Mozart, Freud y Falco.

Luego seguimos para la Karlplatz (Plaza de Carlos) la cual nos lleva al mercado de Naschmarkt, el cual ya estaba cerrando, pero prácticamente se puede encontrar de todo, siendo de los mercados más completos y variados que hayamos visto en todo el viaje.

Tras caminar varias horas por las calles de Viena, volvimos al hostel a descansar y ver cuales serían nuestros siguientes pasos, teníamos que optar a volver a Venecia para tomar el avión a Barcelona o seguir por Europa Central algunos días más.  Pero nos quedaba otro día más por Viena, una ciudad que merece ser conocida en 2 o 3 días.

Tips: 

En invierno oscurece bastante temprano y la vida en las calles desaparece rápidamente. Por ello, aprovecha el día desde lo más temprano posible.

Viena no es una ciudad económica, pero hurgando se encuentran lugares baratos para comer o tomar un café. Si tienes hambre, puedes comer un hotdog local  en alguno de los tantos kioskos que están repartidos por toda la ciudad (desde 2 euros)

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