7 de agosto de 2013

De Viena a Budapest!

Volkstheatre, Viena

Estuvimos un par de días en Viena, recorriendo sus calles, pero todo lo bueno se acaba, ya que  teníamos que volver a Venecia para tomar un vuelo a Barcelona... y comenzar el retorno para nuestros pagos, pero ya estábamos acá y se nos abrió el apetito de seguir conociendo esta parte de Europa, así que cambiamos los pasajes para Venecia que habíamos comprado en los trenes austriacos (OBB) para cambiarlos por un par de boletos para Budapest. Lo que nos convenció de cambiar nuevamente de itinerario fue una conversación con un par de chilenas en el hostel, las que nos comentaron en términos generales de Praga y de lo lindo que era y que volvieron en una empresa de buses checa, llamada Student Agency, con buenos precios y servicio. Cuando volvimos al dormitorio, nos dijimos, estamos acá y aprovechemos de ir a Budapest y Praga de una vez!!!. A la mañana siguiente, tomábamos el tren desde Westebanhof...pero no era cualquier tren, era uno de alta velocidad. Sí, reconozco el muy cavernicola, nunca había subido a uno de ellos, no por que no quisiera sino por que en Sudamérica lo que menos hay son trenes modernos, ya sean  son de segunda mano o verdaderos ataúdes rodantes, pero esto era diferente, esto es primer mundo (¡me decía a mi mismo el muy bruto!)

Esperando tren a Budapest, Westbanhof, Viena
Pese a que de nuevo viajábamos en Segunda Clase, para nosotros, era primera clase, dado de la realidad que estamos acostumbrados donde los trenes se caen a pedazos, gozando el viaje y el viajar a más de 140 kms por hora. Salimos de Viena, y en menos de media hora, dejamos Austria para entrar a Hungría (nada de aduana, también Hungría es espacio Schengen), donde ya se notaba el cambio, de lo limpiamente pulcro que era Viena a edificaciones que se caían a pedazos, todo con aspecto abandonado y dejado a su suerte, con infraestructura que al parecer no se renovaba desde fines de los 80, casualmente desde el fin de la época soviética. También la gente que se subía en las estaciones dentro del trayecto húngaro, se veía mucho más aporreada que en el resto del viaje, pobremente vestida, casi como argentinos o chilenos pobres, pero de otra época, mucha campera o chaqueta de cuero, zapato de cuero y ropa china barata

Seguimos unas dos o 3 horas viendo este paisaje por Hungría,  es decir, esta mezcolanza de resabios de la era socialista y algunos jirones de libremercado  como los supermercados Tesco o los inefables Mc Donald'´s, llegamos a Budapest, tal vez, la ciudad más misteriosa del viaje, pero a la vez, más cercana y lejana a la vez, tal como nos daríamos cuenta después.


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