26 de noviembre de 2013

Viajando a Río de Janeiro: volando y llegando a Río

Viajando a Río: poco espacio en asientos en vuelo TAM


El 2013 lo terminamos viajando a Río de Janeiro. Aprovechando un conveniente paquete, decidimos en familia ir a Río (bloguero, esposa y suegra) aprovechando un finde largo (el de la soberanía nacional), tomando en cuenta el axioma de que es más barato ir fuera del país que viajar por el, gracias al dólar oficial que abarata (hasta ahora en la Argentina) los precios en pesos de los pasajes y paquetes al exterior.  Con la idea de pasar unos días de sol y  playa, tomando cervezas y comiendo pasteis do queijo o coixinhas, volamos hacia Río de Janeiro en la madrugada del día viernes 22 de noviembre desde el aeropuerto de Ezeiza. Como habíamos hecho check in online, no andábamos a las carreras, así que subimos tranquilamente, eso sí, las sorpresas empezarían a subir al avión.

Viajando a Río: espacios entre asientos en vuelo TAM

Como consecuencia de que previo al viaje habíamos cambiado el horario de salida tras llamar y llamar, nos pusieron en los últimos asientos de un A 320 de TAM (hoy LATAM) que viajaba lleno a Río de Janeiro, el cual más allá del asiento que se tuviera, era uno de los más incómodos aviones que me haya subido. No es la primera vez que nos haya tocado un asiento al final del avión, pero en esta ocasión, estos eran unos asientos con cero capacidad de movimiento, apenas se echaban para atrás, siendo realmente incómodos.

Por suerte eran sólo unas  3 horas de viaje, ya que si hubiesen sido más, habría sido una tortura. Pese a todo, como no habíamos dormido nada (dado que el vuelo salió a las 5:45 am) caímos rendidos al sueño, lo cual duró hasta que nos sirvieron algo llamado desayuno, el cual era el más triste que haya probado en mi vida: literalmente pan con pan y una feta miserable de jamón, una paupérrima ensalada de frutas y un vaso de gaseosa o jugo.....ni siquiera café, nunca había tomado un desayuno de avión más triste. Después de comer eso (cuando hay hambre...hay hambre) tratamos de volver a dormir, pero al rato pasaron a vender productos de duchí friii (duty free pronunciado en el pintoresco portugués brasileño) los cuales solo se podía pagar con cartão (tarjeta de crédito) no aceptando ningún dinero en efectivo. Tras la venta, volvimos a cerrar los ojos hasta que el capitán anunció en portugués que estábamos aterrizando en el Aeropuerto Internacional de Río de Janeiro, oficialmente llamado Tom Jobim, pero conocido por todos como Galeão.

formulario migratorio brasileño

Al aterrizar, descendemos al final de todos, dado que al estar al final del avión difícilmente íbamos a salir de los primeros. No había apuro por que el avión había llegado a primera hora, antes de las 10 am (hay que recordar que Río de Janeiro en el verano austral, está a una hora más de Buenos Aires y Santiago, 2 de La Paz, 3 horas más que de Lima y al menos unas 4 horas del DF), así que todo bien. Tras un rápido trámite migratorio por parte de la Policía Federal Brasileña y una rápida búsqueda de las maletas quedaba ahora una duda ¿donde tomar el bus que nos llevaría al hotel?  Una cosa que hay que tener en cuenta del Aeropuerto de Galeão es el caos en que se maneja todo. Hay situaciones que en cierta forma te desinflan la idea de los brasileños buena onda con la que se marquetean en el mundo, es la poca amabilidad con que generalmente atienden los encargados de dar la información turística, Esto no es nuevo, ya que lo viví en Camboríu en el  ya lejano 2005, en São Paulo en el 2009 y en el 2012 en Foz do Iguaçu. En esta ocasión,  fue el encargado del stand de Riotur (ente oficial de turismo de Río de Janeiro) el cual apenas me habló y me dio a entender que me llevara todos los folletos y eso fue toda la atención al turista. Otra cosa, ármese de paciencia cuando llegue por primera vez (no era nuestro caso) al aeropuerto de Río. La mayoría de los vuelos que vienen de Chile o Argentina llegan al Terminal 2 del aeropuerto, prepárese, ya que a la salida de los trámites migratorios y aduaneros (que son prácticamente nulos) se le lanzarán como zombis los taxistas piratas los cuales casi no lo dejarán respirar. Pero nosotros no íbamos a tomar un taxi, sino que íbamos a esperar un micro (bus) que nos dejaba en el hotel que habíamos reservado en Copacabana. Este bus es el Premium, de la línea 2018. El valor de este bus es de unos 13 R$  por persona (en ese momento unos 5,9 dólares, 54 ARS o 3120 clp) el que se paga en efectivo directamente al chofer, pasando cada 20 a 30 minutos por la Terminal 2 del aeropuerto (sale desde la Terminal 1), tomando la siguiente ruta, la cual puede servir como un verdadero tour para tener una primera idea de como es la ciudad:

Viajando a Río: Vía Vermelha y favelas


Tras salir del aeropuerto, el micro toma la Vía Vermelha ( autopista que comunica con el norte de la ciudad y localidades cercanas) sigue por Avenida Brasil, pasa por la Rodoviária Novo Río (Terminal de Ómnibuses de Río de Janeiro),  luego pasa por el barrio São Cristóvão (donde está la Feira Nordestina),  luego sigue por la Praça Mauá para tomar la Avenida Río Branco (que cruza el centro de la ciudad), pasa por fuera del Aeropuerto Santos Dumont,  toma luego la Av. Presidente Wilson, pasa por la Praia do Flamengo,  sigue por el Túnel do Pasmado,  llegando a la Avenida Princesa Isabel  y a la Avenida Atlántica por Copacabana. Nosotros nos bajamos en el Posto 5 de Copacabana, aunque sigue hasta Gavea y termina su recorrido en la Terminal Alvorada.  Eso sí,  tomar este bus es recomendable si no está apurado en llegar, dado que el tráfico durante los días de semana en Río de Janeiro puede llegar a ser  realmente infernal, tanto como la Ciudad de México o Buenos Aires

             Más allá de todo ya habíamos llegado a Río de Janeiro, ¡¡ahora había que disfrutarlo!!

2 comentarios:

  1. Muy bueno tu relato!muy
    !eso nos re suma a los que nunca fuimos!y quita ansiedad!gracias!dessiree..

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    1. Dessiree: que bueno que el posteo te haya servido. Un abrazo

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