22 de mayo de 2015

De Quito a Buenos Aires: llegada a Máncora

Máncora, Perú



Habíamos llegado a Máncora a las 4:30 am de un domingo. No sabíamos que hacer ni habíamos encontrado donde dormir. Tras algunas dudas tipo ¿nos vamos a Chiclayo o a Piura? al final decidimos esperar hasta que amaneciera para poder buscar alojamiento con más calma. Dicho y hecho, amaneció a las 7 y ahí salí a buscar mientras mi mujer se quedó con las mochilas en la terminal de buses Eppo. Tras recorrer la calle principal, no había nada disponible...todo lleno o eran cuchitriles sobrevalorados...algo cansado de andar preguntando, pregunto en la Municipalidad y un par de viejos que trabajaban allí me comentaron que fuera a ver por el paseo/pasaje/jirón Paita (detrás de la iglesia). Dicho y hecho, voy a ver que hay y encuentro una pensión atendida por una simpática señora que me recordaba en sus ademanes a mi abuela, pregunto si tiene una habitación doble. La señora me responde "sí, tengo a 60 soles -menos de 20 dólares- con baño y cable, pero recién se desocupa al medio día, pero puede ocupar el baño para ducharse, cambiarse de ropa y dejar sus cosas y estar cómodos acá".   Acepto en primera instancia, le comento a mi mujer, caminamos hasta la  pensión, dejamos las cosas, descansamos un rato, nos duchamos y queríamos tomar desayuno.....pero no teníamos soles. El Banco de la Nación (banco estatal que en Perú hace de casa de cambios en localidades pequeñas) estaba cerrado por ser domingo, pero la señora, muy amable ella, nos manda a la "Casa Osaka", una tienda de repuestos de motos y autos, donde cambian dinero de manera informal. Salimos al mercado, caminamos media cuadra y  llegamos a la dichosa "Casa Osaka" donde pudimos cambiar dólares por soles por un precio digno.

Luego de cambiar (otra media cuadra más) nos fuimos directamente a dar una vuelta al mercado de Máncora. Es un conjunto de puestos que están a una cuadra de la calle principal (que viene a ser siendo la Panamericana)  precarios y con una sensación de mundo paralelo al turismo, pero se pueden encontrar precios más que decentes con relación a frutas y verduras. Pero a pocos pasos de ahí, hay comedores donde se puede desayunar o almorzar a bajo precio. Por ejemplo un vaso enorme de jugo natural más un sandwich de pollo con palta (aguacate) costó unos 7 soles (algo más de 2 dólares). Tras desayunar, caminamos un poco por el pueblo, hasta llegar a la zona donde se encuentra la entrada a la playa.  Aunque era bastante temprano (cerca de las 10 de la mañana) ya había bastante gente,  pero caminamos un poco  hacia el norte, ya no había tanta gente, nos instalamos hasta cerca del mediodía, eso sí, protegidos con bloqueador solar como nunca, dado que veníamos achicharrados de Puerto López. Estar tirados en la playa y no hacer nada, desconectarse del mundo y perderse en la mirada hacia el mar, ese es el real sentido de las vacaciones. El resto es parafernalia.

Máncora: algunos tips

- No es una localidad grande, todo se puede hacer caminando, pese a la existencia de mototaxis (tarifa 2 soles), los cuales son una verdadera plaga, hay más mototaxis que cualquier otra cosa en Máncora. Donde estábamos ubicados, que era a media cuadra de la iglesia y la Municipalidad, a lo sumo, estábamos a 500 metros de la playa.

- Los precios son estándares para los cánones peruanos (en Lima encontraríamos precios similares en alojamiento y comida) mucho más caros que hace 5 años atrás. Un menú  estándar en Máncora puede rondar en los 3 dólares -similar que en Lima-

- Hay cajeros en Máncora, pero muchos no aceptan tarjetas  de débito ni de crédito extranjeras. Siempre traiga efectivo (dólares o soles). Aunque en la localidad  existen muchos negocios, boliches y restoranes cambian dólares, pesos chilenos e incluso pesos argentinos, lo recomendable es NO cambiar pesos argentinos ni chilenos salvo si es necesario, dado que el cambio es realmente miserable. Si tiene dólares, lo recomendable es cambiarlos en la sucursal del Banco de la Nación (amplio horario de 8 a 19 hrs) que queda literalmente al cuartel de la Policía Nacional o en la ya mencionada Casa Osaka



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