10 de abril de 2017

Hacia el sur de Italia: Nápoles y la primera impresión

Nápoles: alrededores de la Napoli Centrale



Tras dos noches en Roma, había llegado el momento de seguir el viaje. Pero a diferencia de otras ocasiones, no seguiríamos camino hacia el norte de Italia sino que en esta ocasión nuestro recorrido seguía con dirección hacia el sur de Italia. Nuestra primera escala en este recorrido iba a ser Nápoles (Napoli en italiano y Napule en napolitano), para luego viajar a Sicilia, haciendo paradas en Palermo y Catania para luego volver a Roma.

Al igual que en la mayoría de nuestros viajes anteriores por Italia este iba a ser en tren, pero por lo menos hasta Nápoles iba a ser en uno de los llamados FrecciaRossa (flecha roja), los trenes italianos de alta velocidad (el cual costó 18 euros por persona, comprándolo con anticipación). Tomando en cuenta que en un anterior viaje quisimos ir a Nápoles en un tren Regional y no pudimos literalmente subir dado que iba lleno como lata de sardinas, queríamos evitar dicha experiencia por ello decidimos viajar en un Freccia Rossa. Había quedado las ganas de viajar hacia el sur y esta vez íbamos a hacerlo, más allá de la mala fama que tiene Nápoles.  Nos despertamos temprano, tomamos desayuno en el hotel, caminamos hacia la estación Termini, encontramos el andén (plataforma de salida) y nos subimos al tren, el cual salió a la hora. El viaje no duró más de 1 hora y algo, siendo un viaje sin paradas y por momentos a 270 km por hora. Llegamos a la estación Napoli Centrale (Nápoles Central) y apenas salimos de ella, se siente que estas en una ciudad bastante diferente a Roma y a cualquier otra que hayamos estado en Italia.  El entorno callejero que rodea a la estación es literalmente otro, pero eso sí, nada que un latinoamericano no haya visto antes en su vida: pasajeros de trenes y autobuses corriendo raudos a sus destinos, vendedores callejeros por todos lados, tipos con aspecto de andar en malos pasos en cada dos por tres y muchos inmigrantes matando el día esperando que su suerte cambie. Caminamos algo más de una cuadra hasta llegar al alojamiento reservado (Gran Hotel Europa), dejamos las cosas y luego salimos a dar una primera vuelta por la ciudad.

Nápoles: Corso Umberto I


Claro, para quien viene desde Berlin, París o Londres, la primera impresión que puede dar Napoles puede ser algo traumática: un caos en todo sentido y una fuerte sensación de que a la primera alguien te saca la mochila o la cartera sin mayor trámite o que te vas a topar en la siguiente esquina con alguno tipo sacado de "Gomorra" de Roberto Saviano, pero como decía anteriormente, si uno ha viajado por América Latina, Nápoles puede ser algo más manejable (salvo el idioma napolitano que convive sin problemas con el italiano estándar), pero eso sí, Nápoles no es una ciudad fácil, eso es cierto ya que te da dos opciones: te encanta o la odias.

Aunque nosotros el primer día allí estábamos como más que nada observando y atentos a como se desarrollaba el escenario. Llegamos después de mediodía, en el apogeo de toda la efervescencia que rodea a los alrededores de la estación Napoli Centrale, seguimos por el Corso Umberto I, mirando y observando sin sacar muchas fotos, pero viendo la hora (cerca de las 15:30 horas)  ya había hambre así que fuimos a buscar una pizzería. Obviamente no íbamos a hacer fila para comer en la pizzería donde comió el personaje de Julia Roberts en la cursi "Comer, Rezar y Amar" sino que queríamos algo bueno, bonito y barato, para seguir aprovechando el día. Por ello caminamos viendo que encontrábamos hasta llegar hasta la vía del Duomo donde encontramos una panadería que vendía porciones enorme de pizza a 1 euro, las cuales calmaron el hambre viajera, para luego seguir dando vueltas por las calles.


Nápoles y su otras pasiones: el FC Napoli y Maradorna




Fue en ese momento cuando dejamos de tener esa excesiva prudencia que nos daba la primera impresión al llegar y comenzábamos a disfrutar la ciudad. Nos metimos por una calle y nos encontramos con una ciudad diferente: animada, vibrante, apasionada con el fútbol  y específicamente con el Napoli con la ya conocida idolatría al Diego y el odio jurado al Pipita Higuaín, en otras palabras, el ying y el yang de la pasión futbolera en menos de 20 metros. Caminamos por la Vía San Biagio dei Librai, donde nos encontramos con otro Nápoles: el de las tradiciones, el futbolero, el de los tipos tomando café y mirando a las chicas cual galán italiano de cabotaje, como también el armado para el turista (aunque hay mucho menos que en Roma, los hay, europeos, estadounidenses y uno que otro argentino o chileno) como es la vía San Gregorio Armeno donde venden los nacimientos  todo el año además de toda clase de souvenirs para llevar. Pero sin duda, Nápoles es una ciudad que si te atrapa, te agarra en serio. Tras dar una vuelta larga hasta la Piazza del Gesú Nuovo (Jesús Nuevo) decidimos que era momento de volver hacia el hotel ya que estaba oscureciendo y el día se había hecho algo pesado, pero sin duda, mañana había que caminar bastante para conocer lo que quedaba de Nápoles, pero eso ya es otra historia.



Bonus Track:


 ¿¿Quieres hacerte una idea de como es una calle de Nápoles en un día cualquiera??? La puedes ver sin mayor preambulo en este vídeo:







Tips y recomendaciones de viaje:


La manera más rápida de llegar a Nápoles desde Roma es en tren. El viaje demora una 1 hora y algo si se viaja en  los llamados FrecciaRosa (tren de alta velocidad) o en los Italo (cuestan lo mismo) y 2 horas y media si se viaja en los trenes Intercity, y hasta tres horas de viaje si quieres aventurarte en un tren regional.  Los precios van desde los 30 a 11 euros dependiendo la fecha y el servicio, aunque a veces puedes encontrar algunos FrecciaRosa a muy buen precio si compras en la web de Trenitalia con alguna anticipación (es fácil de comprar desde Argentina o Chile a diferencia de la española Renfe).

Nápoles es más que nada  una ciudad caminable, que merece ser conocida a pie para poder captar mejor su esencia,  aunque también existe una gran gama de transporte público: autobuses y metro si se anda apurado y con poco tiempo.

Cuidado con los alrededores de la estación Napoli Centrale, andan bastantes amigos de lo ajeno, sobretodo en la estación contigua donde pasa el tren que va a Pompeya, la Circunvesubiana. También han habido asaltos dentro de esos trenes, No lleves más de lo necesario ni hagas ostentación de dinero ni joyas de manera imprudente.

Gesú Nuovo (Jesús nuevo)



Comer es barato en la ciudad, las porciones decentes de pizza se pueden comer desde 1 euro, las pizzas fritas (una especialidad napolitana) pueden costar algo más. Imperdible el babá, un postre local. Si tu alojamiento tiene cocina, la hiciste, los supermercados en Napoles son mucho más baratos que en Roma.

Si tienes que seguir viaje después de tu estadía, lo mejor es quedarse cerca de la estación de trenes, ya que así ahorras en tiempo y desplazamiento cuando llegues o salgas de la ciudad.

Existen varios hoteles, la mayoría de 3 estrellas (eso de las estrellas en Italia es bastante dudoso), los cuales si se reservan con cierta anticipación, pueden costar entre 30 a 40 euros, la habitación doble por noche (con desayuno incluido).

La mayoría de los hostels en Napoles se encuentran en el casco antiguo de la ciudad, el cual se puede llegar  sin mayores problemas a través del transporte público (metro o autobuses)


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