Había llegado a Arequipa, la segunda ciudad peruana de este periplo Tenía claro que era una escala técnica: iba a revisar cosas de trabajo y tener una que otra reunión online, sacar dinero del cajero, asegurar el viaje a Lima (pasajes y alojamiento) y lo más importante: visitar el Monasterio de Santa Catalina. Arequipa: escala técnica Llegue al Terminal Terrestre bastante más de lo que había pensado. Literalmente era de noche y busqué un taxi para ir al alojamiento que había reservado. Acá siempre hay que negociar el precio, al final acordamos 12 Soles hasta el Puente Bolognesi y listo, ya iba en camino. Llego al alojamiento, tal vez, el mas raro de todos los del viaje, una caseron que funciona como hostel dentro de una especie de barrio privado a pasos de la Plaza de Armas de Arequipa, un refugio de clase media acomodada. Me instalo, me pasan las llaves, dejo las cosas y voy a buscar comer algo que no podía más de hambre, encontrando donde comer en uno de los tantos restoranes co...