17 de julio de 2017

Santiago de Chile: la Vega Chica y la Vega Central

Calle Antonia López de Bello, límite entre la Vega Chica y la Vega Central


Santiago de Chile es básicamente conocido por los viajeros y turistas como destino de compras (sobretodo en la Argentina) o por ser la puerta de entrada al país para ir a San Pedro de Atacama, Isla de Pascua o las Torres del Paíne. Pero la capital chilena no es solo ir al Costanera Center o el Parque Arauco, también posee lugares únicos y originales como son la Vega Chica y la Vega Central. Ubicados en el costado norte del río Mapocho, justo enfrente del mucho más maistream Mercado Municipal y del nuevo mercado Tirso de Molina en una verdadera zona de transición entre el Santiago comercial y el popular, tanto la Vega Chica y  la Vega Central las podemos definir como verdaderos reductos de la cultura popular urbana chilena, siendo una exposición diaria y cotidiana de esa sociedad con fuertes raíces rurales y mestizas que vive oculta bajo las torres  y centros comerciales de cemento y vidrio que pueblan Santiago. Tal vez, la persistencia de una identidad propia  hacen que sean uno de mis lugares favoritos y que trate de darme una vuelta cada vez que tengo que ir a la capital chilena. El hecho de haber vivido varios años en Santiago en mi vida (1995-1998 y 2002-2005) hizo que las tuviera como verdaderos íconos tanto para el ahorro popular al ser uno de los principales puntos de venta mayorista y minorista de frutas, verduras y carnes del área metropolitana (el otro es Lo Valledor en la zona sur) como para el buen comer sin tener que cocinar o gastar demás en una cadena de comida chatarra, ya que acá puedes encontrar toda clase de cocinerías y restoranes mucho más baratos que en el cercano Mercado Municipal.

Interior de la Vega Chica

Con relación a la Vega Chica, este es un mercado que surgió como una especie de anexo a la Vega Central, para ello ocupando un viejo taller de reparación de tranvías en desuso. Acá puedes encontrar una serie de negocios, entre carnicerías, rotiscerías y sobretodo cocinerías y restoranes populares, donde se puede comer desde unos 1500 pesos chilenos (algo más de 2 dólares) platos como cazuelas de ave, cazuelas de vacuno, pantrucas, porotos con riendas -con tallarines-, pescado frito con ensalada o papas mayo, pollo con arroz y otros platos del menú popular chileno en un entorno fuera de la etiqueta de folclórico o típico, donde en vez de cuecas envasadas, podrás escuchar relecturas chilenas de corridos y rancheras, muy propias del mundo rural chileno, origen de la mayoría de los emigrados a Santiago durante la mayor parte del siglo XX.


Una cosa que puede llamar la atención a quien haya ido hace 10 o 15 años antes, es que la mayoría de los negocios de comida hoy en día son atendidos por inmigrantes peruanas y colombianas, algunas de ellas muy jóvenes, siendo un claro indicio de la nueva corriente migratoria que ha llegado a las ciudades chilenas en busca de un nuevo porvenir. Cruzando los pasillos de la Vega Chica, se llega rápidamente a la calle Antonia López de Bello -la misma del Barrio Bellavista- y nada más cruzandola se llega sin mayores problemas a la legendaria Vega Central.


Sin duda, la Vega Central es el corazón de lo popular en Santiago y es realmente un sinónimo de fruta y verdura fresca a buen precio. Ten claro que la Vega Central no es otra cosa que un Mercado de Abastos, pero no por ello, deja de ser un espacio único, tal vez de los pocos donde puedes ver realmente la diversidad existente en el Santiago pospinochetista de hoy.

Acá podrás ver a las señoras con carritos (changuitos)  de clase media o de las "casitas del barrio alto" -ese que cantaba Victor Jara- buscando las ofertas del día y las frutas y verduras frescas además de los aderezos como el aji chileno o el merken junto con jóvenes de diversas tribus urbanas buscando con que parar la olla (en Chile, hay un culto al comer y tomar bien independiente del subgrupo al que se pertenezca), dominicanos o colombianos haciendo la compra de la semana o  inmigrantes haitianos que trabajan y cargan con sus carritos la mercadería y también con personas que buscan insumos para hacer sushi o cerveza artesanal, además de uno que otro turista sacando imágenes que valgan la pena del lugar. Todo eso y otras cosas más es la Vega Central, que es un reducto de un Chile que no es tan visible para quien viaja por las calles de Santiago, que es popular, alternativo, diverso y diferente.


Entrada a la Vega Central
Tips:

¿Donde queda? Tanto la Vega Central como la Vega Chica quedan en la comuna de Recoleta, al lado norte del río Mapocho. Se puede llegar fácilmente desde Santiago Centro, ya que queda a la altura del Mercado Central, se cruza el puente que da origen a la Avenida La Paz, se pasa por el mercado de flores y el Mercado de Abasto Tirso de Molina (donde se pueden encontrar productos y restoranes peruanos y colombianos) llegando a la Calle Artesanos donde se encuentra la entrada a la Vega Chica.

Para llegar a la Vega Central, se puede llegar en Metro (Patronato, Línea 2) tomar la calle Santa Filomena una cuadra a la izquierda del Metro, llegando a una de las entradas de la Vega Central. Otra forma es cruzar el río Mapocho por el puente que da origen a la Avenida Recoleta, caminar una cuadra larga, por donde se pasa por la iglesia de la Recoleta Franciscana, hasta llegar a la calle Santa Filomena y seguir la misma ruta que si se viniera en Metro.

¿Desde que horas abre? A partir de las 5:30 am parten las actividades en la Vega Central y alrededores, pero si se quiere dar una vuelta, lo recomendable es ir a media mañana o ir al mediodía a almorzar. La zona cierra a partir de las 17.30 horas.

¿Donde comer? Básicamente es en la Vega Chica donde se puede ver lugares para comer bueno, bonito y barato sobretodo por el lado de la entrada que queda por calle Artesanos,  aunque también en la Vega Central hay lugares donde se pueden comer sandwichs típicos chilenos como Barros Luco (carne con queso derretido), Barros Jarpa (jamón y queso derretido) o Chacarero (carne, tomate, porotos verdes -ejotes-, mayonesa) o la versión chilena del hotdog: el completo.

¿Es segura la zona de la Vega Chica y Vega Central? Hay que tomar las medidas de seguridad normales, tener cuidado con el dinero y las cámaras o teléfonos móviles, tener los bolsos siempre a la vista y andar con toda normalidad.

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