4 de septiembre de 2018

Recorriendo una Hiroshima diferente


Centro de Hiroshima




Dejamos el Parque Memorial de la Paz con un halo de pesadumbre y esperanza, pero a las pocas cuadras nos encontraríamos con una Hiroshima diferente.
Pasamos por el puente que separa al Parque del resto de la ciudad. Ya al cruzar se sentía una vibra diferente, ni parecía la ciudad que fue arrasada en el bombardeo atómico estadounidense. Caminamos por un gran boulevard donde podías ver hoteles de 4 y 5 estrellas y la sede regional de la cadena estatal de radio y televisión  NHK  entre otros edificios. Seguimos por algunas cuadras y luego doblamos por la izquierda, para encontrarnos con una ciudad muy diferente a la que habíamos estado unas cuadras atrás. Vibrante, Hiroshima es una ciudad llena de vida, con comercios abiertos que parecían que fuera un lunes o martes más que un domingo (vivo en una ciudad donde apenas hay negocios abiertos el domingo, de ahí el asombro). Todo abierto lleno de gente por las calles, no parecía para nada el típico domingo a las 18 horas en Buenos Aires o Santiago.


Menú en japonés e inglés



Tras vitrinear algunas tiendas comenzó a bajar hambre. No habíamos almorzado, solo picado algo de comida así que buscamos algún lugar para comer. Caminamos y sólo veíamos restoranes con menués en japonés y a la larga entramos a una especie de parrilla japonesa, cuyo cartel era el de un cerdito -y obviamente en caracteres japoneses. Miramos, el lugar tenía pinta, así que entramos y nos sentamos en la barra, ya que las mesas estaban llenas. Acá aplicamos un dicho de mi madre: los lugares buenos son los que están llenos. Pedimos una carta en inglés en nuestro tarzanesco manejo de la lengua de Shakespeare (bueno, ellos también se manejan de la misma manera, así que todo bien, jaja). Nos pedimos una especie de carne a la parrilla con ensalada -que se come con palitos- junto con una pinta de cerveza, pero estaba bastante bien para el hambre que había.


Autor del blog comiendo con palitos



Luego de comer y tomar, retomamos nuestro recorrido, eso sí, ahora con dirección al hotel. Era ya de noche cuando salimos de nuevo a la calle, pero insisto, no parecía para nada un domingo, ya que el movimiento en la calle era enorme. Así terminaba un largo día en una Hiroshima de múltiples caras, la que recuerda el pasado doloroso del ataque nuclear y la que sigue adelante sin olvidar, como un claro ejemplo de porfía y resistencia frente a la abyección de la guerra.




Neones en la noche de Hiroshima



Tips de viaje:

La zona del centro de Hiroshima en que estuvimos la puedes ver en el siguente mapa, donde marcamos la ubicación de tiendas, restoranes y el tranvía en términos generales:



Centro de Hiroshima (fuente Google Maps/Directorio de Micros)


Desde el Parque Memorial de la Paz no son más de 15 minutos caminando y se distingue claramente por la gran cantidad de neones -típico de cualquier ciudad japonesa- que pueblan sus tiendas y edificios

Si eres amigo del fast fashion acá hay tiendas como Uniqlo, H & M y otras, donde podrás ver buenos precios, pero ojo con las tallas japonesas....son más pequeñas que las occidentales, sobre todo en Uniqlo.

Puedes comer de manera aceptable desde unos 500 yenes en restoranes. Pero si tu presupuesto es escaso, siempre habrán al paso los infaltables  7Eleven, Family Mart y Lawson.


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