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Una mini gira sudamericana: Ezeiza, Santiago y Río de Janeiro

Camino a Ezeiza en el 8, marzo de 2018


Por esos avatares viajeros, hace pocos días volé desde el aeropuerto de Ezeiza hacía Santiago de Chile (Pudahuel) y de ahí a Río de Janeiro (Galeão) en poco menos de 10 días.
La primera escala fue  mi país natal por motivos familiares (aniversario de mis padres y estando allá el súbito fallecimiento de una prima) y la segunda escala (el viaje a Río de Janeiro, aunque yo venía desde Santiago) era una deuda que teníamos con mi suegra de llevarla a Brasil. Unos días de muchas cosas y de un tobogán de emociones, en el cual te das cuenta que estás en el juego de la vida misma donde pasas de una vuelta a otra sin mayor preámbulo. Partí de Ezeiza en la más low cost, tenia un vuelo en Sky a las 15:30 hrs, pero para llegar al aeropuerto viajé desde Caballito en el legendario micro (bus/camión) 8 que va desde La Boca pasa por avenida de Mayo, avenida Rivadavia (lo tomé en Rivadavia casi esquina Avenida La Plata), toma la avenida General Paz, ya en la Provincia de Buenos Aires da vueltas por los alrededores del Mercado Central, hace un mini recorrido por Ciudad Evita, toma la autopista y antes de llegar, hace una vuelta por el Barrio 1 de Ezeiza terminando su recorrido a pasos de la sucursal del Banco Nación que está a 500 metros del Aeropuerto.



Terminal A, Ezeiza, marzo de 2018



Bajo del micro, al cual ya varios lo esperaban para ir  por bajo costo hacia Buenos Aires, y desde la parada del 8 caminar hasta la Terminal A entre gente que llegaba de sus vacaciones y otros que aprovechaban de viajar en la mini temporada baja que está entre el verano y la semana santa. Hice el check in en SKY (ya había pagado la maleta extra en su sitio) y tras comer en el único lugar "barato" que hay en Ezeiza, el ya casi legendario Mc Donald’s, hice sin mayor apuro ni esperar tanto para pasar los controles y hacer migraciones, para luego comprar algo en el Duty Free (encargos) y finalmente  sentarme en la puerta que correspondía para abordar el avión para Chile.



Embarque de vuelo de Level a Barcelona, marzo de 2018


Mientras recorría para llegar a la puerta, me encuentro con el embarque de uno de los vuelos low cost que salen de Buenos Aires hacía Europa: el de Level a Barcelona, el cual era una fila larga de gente que se subía a un avión que cuesta desde 700  a 800 USD (tras la euforia del primer momento) pero si compras la tarifa más barata, la aerolínea no ofrece ningún servicio adicional. Esto lleva a preguntarse ¿es realmente low cost o aprovechamiento? Bueno, ese es otro debate que merecería una discusión amplia pero que por ahora escapa a este posteo.




Esperando vuelo a Chile, marzo de 2018


El vuelo estaba mayoritariamente lleno de chilenos que volvían básicamente de vacaciones y de uno que otro argentino que iba de compras (al parecer, argentinos y compras se han transformado en sinónimos) y por suerte, salió a la hora. En si mismo el viaje es el clásico de las low cost: te venden todo hasta el vaso de agua, pero en mi caso estaba preparado, tenía una gaseosa y un par de bizcochuelos para zafar en el viaje. Luego de dos horas de vuelo y del clásico cruce de la cordillera, ya estaba en mi país natal. El avión aterrizó a la hora prevista en Pudahuel, el clásico aeropuerto que creció su demanda de manera desmedida sobrepasando lo planificado hace 20 años, obligando a tener obras para un nuevo terminal y ampliación de la pista. Salgo rápido del control migratorio (llamado en Chile ‘policía internacional’), saco de la misma forma el equipaje y paso veloz el control aduanero que sería la envidia de todos los que cruzan la cordillera en autobús, para tomar el Turbus aeropuerto para Pajaritos para ahí viajar a mi ciudad natal en una salida sin paradas hasta Villa Alemana ( 1 hora 20, 3500 CLP), donde en la semana celebraría tanto el aniversario familiar y participaría en el inesperado velorio y funeral de mi prima (fallecida apenas llegué a la casa de mis padres).



Esperando vuelo a Río de Janeiro, marzo de 2018




Pasaron los días y ya tenía que tomar el siguiente vuelo: de Santiago a Río de Janeiro. A diferencia del vuelo anterior este sería en una línea aérea tradicional, GOL, de la cual no tenía muchas esperanzas. Salgo de Villa Alemana en la mañana para ir a Santiago vía Quilpué y Lo Orozco ( 2 horas, 3500 CLP), el viaje sin mayores novedades  bajándome en la última parada: Terminal Alameda. Bajo de ahí y un tipo me machetea (pide dinero) de mala manera, le digo que no y comienza a putearme de lo lindo, lo paro con una sacada de madre y el se ofusca mas pero sólo verbalmente ya que el lugar estaba lleno de gente. Lo miro casi con indiferencia, esperé que terminara su show y me fui al mall que está a dos cuadras de allí para cambiar pesos chilenos por reales en AFEX (hay casas de cambio en el Terminal Sur que está al lado del Terminal Alameda pero el cambio es francamente malo). Caminando hacia allá alguien me quiere robar el teléfono celular pero si no es por un anciano que me llama y me avisa, habría terminado sin teléfono…..cambio dinero y me devuelvo al terminal Alameda para tomar el Tur Bus Aeropuerto (30 a 40 minutos, 1800 CLP). Llego al Aeropuerto Pudahuel, voy al check in de GOL….se demora media hora al menos para avanzar por problemas con pasajeros que tenían código compartido con vuelos hasta India, después de este desprolijo check in,  paso a migraciones y controles varios para ir a comer algo en el patio de comidas en el sector de salidas internacionales.




Almuerzo-Cena en vuelo de Gol desde Santiago a Río de Janeiro, marzo de 2018




Luego embarcamos y de manera similar del vuelo hacia Santiago, la gran mayoría del pasaje eran chilenos (y uno que otro brasileño con botellas de vino) pero estos iban con plan de vacaciones, los cuales muchos casi tenían -aunque sea de manera mental- la toalla colgando del cuello para bajar del avión e ir corriendo hacia la playa y a todo el imaginario que representa Rio de Janeiro (y por extensión Brasil) para chilenos y también argentinos: playa, playa y playa sin importar la fiebre amarilla ni la compleja situación de violencia que vive Río de Janeiro. El vuelo salió a la hora prevista, 15:30 hrs (1er punto a favor), dieron un catering más que decente: comida caliente  y bebidas dos veces( segundo punto a favor) y tenía un sistema de entretenimiento usando tu propio teléfono, tablet o notebook el cual podías pagar desde 8 Reales por 1 hora de navegación en Internet como ver películas y televisión brasileña de la rede Globo gratis con un escaso delay de 2 minutos con la señal desde Brasil (tercer punto a favor) junto con tener enchufes y tomas usb para cargar celulares, tablets o computadores. En otras palabras, viajar en un vuelo de  GOL al menos saliendo desde Santiago es una buena opción sobretodo si hay una oferta de por medio.



Llegadas internacionales, Terminal 2, aeropuerto Galeão



El viaje fue de 3:45 horas, cruzamos la cordillera apenas salimos de Santiago y luego tras cruzar  la Argentina y el sur brasileño,  llegamos 20 minutos antes de lo previsto al aeropuerto Galeão (misma hora que en Buenos Aires y Santiago). Pero en esta ocasión no me iba del aeropuerto pasando migraciones y recogiendo el equipaje (tramites expeditos si los comparas con Ezeiza)  sino que me quedé por una hora y media más para esperar a mi familia que volaba desde Ezeiza. Por suerte tiene un excelente wifi (a diferencia de Santiago) y una oferta para comer algo más barata que en Ezeiza y Pudahuel además de estar lleno de enchufes para cargar....pero eso sí, no todos tienen el mismo voltaje, un clásico brasileño. Por suerte el vuelo de mi familia llegó a la hora y tomamos un taxi (100 Rs) hasta Copacabana, más que nada por la hora (22:30 hrs) pero lo que sigue es otra historia.




Atardecer en Sudamérica, marzo de 2018


Tips:

Taxis desde Buenos Aires a Ezeiza parten desde los 30 dólares o su equivalente en la inestable moneda local mientras que el micro 8 cuesta un equivalente a 0,50 dólares pero demora 1:45 a 2 horas desde el centro de Buenos Aires, pero el expreso cuesta 0,7 dólares y para en Plaza de Mayo y Constitución para ir por autopista.

Para salir o llegar del Aeropuerto Pudahuel, los autobuses TurBus Aeropuerto y Centropuerto  cuestan unos 1800 CLP ( cerca de 3 dólares) con salidas cada 10 minutos en promedio.  Sólo se paga en efectivo y en pesos chilenos

Para salir del aeropuerto Galeão, la combinación más económica es bondi (micro)+metro: cerca de 8 Rs  (2 dólares) pero puede demorar hasta 1 hora y media por tráfico. Viajar en autobús ejecutivo, línea 2018 cuesta 15 Rs (cerca de 4,25 dólares) no es más rápido. Un taxi hasta Copacabana puede costar en promedio unos 100 Rs (25 dólares)


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