14 de mayo de 2018

De Villa Crespo a Tokio: hacia el Templo de Asakusa

Camino a Asakusa


Habíamos dejado el Parque Ueno, y de ahí nos dirigimos hacia el Templo de Asakusa. Al igual que en Ueno, nos fuimos caminando. Tomamos una avenida que casualmente era por donde pasaba la línea del metro Ginza (en japonés: 東京メトロ銀座線 Tōkyō Metoro Ginza-sen ) quedando en nuestra ruta las estaciones Inaricho (稲荷町) y Tawamarachi (田原町) antes de llegar al Templo.  Una cosa nos quedó en evidencia cuando andábamos caminando: pese a ser una ciudad de 18 millones de personas,  en Tokio no se escucha el ruido o la locura de otras urbes como pueden ser París, Londres o Nueva York. Era algo que nos gustaba y nos sacaba de onda a la vez. Venir de una parte del mundo muy ruidosa como lo es el cono sur de América y llegar al reino de la discreción y el silencio como lo es Japón te descoloca muy rápido pero a la larga aprendes a tomarle el gusto y tratar de entender a la sociedad que estás conociendo.


Disculpe las molestias en japonés


Llama la atención a cualquiera los diferentes carteles donde se piden disculpas a los transeúntes por las obras que se hacen en la calle o en los edificios en construcción, lo que habla de relaciones sociales basadas  principalmente en el respeto al espacio del otro. ¡¡Que diferentes que son a nosotros!! nos decíamos. Otra cosa, nadie cruza a la mitad de la calle, todo muy ordenado y pulcro, lo cual también nos generó sorpresa. En otras palabras, lo que es común en nuestras ciudades es totalmente ajeno a lo que es Tokio (y el resto de Japón como veremos en los siguientes posteos). 



Santuarios a la venta, Akasuka, Tokio



A las pocas cuadras de avanzar, nos dimos cuenta que estábamos más o menos cerca del Templo de Asakusa, dado que comenzamos a encontrar una serie de negocios (que tontamente pensamos que eran mueblerías) pero no... estos vendían una especie de santuarios como libreros con el fin de quien lo compre, este coloque a sus deidades o a los parientes que están en el otro mundo, una relación con la religión más intima que la cristiana y a simple vista sin la carga de la culpa o  el peso de la cruz como lo que hay en buena parte de América Latina. Pero no estábamos para hacer de teólogos de café, así que seguimos caminando hasta llegar a la altura de la estación Tawamarachi (田原町) del metro Ginza y doblamos hacia la izquierda hasta toparnos con una calle que era la antesala del templo, donde nos topamos con una serie de tiendas (cual mercado persa), todo un circuito de compras, pero eso sí, pulcro, ordenado y limpio, aunque bullicioso como todo espacio de comercio popular.



Comercio popular cerca del templo de Asakusa

Tras pasar la zona de comercio, llegamos a la zona del templo en sí. A diferencia de los templos que conocemos en América Latina, acá en esta zona hay de dos religiones: sintoista y budista, las cuales en Japón se han mezclado de tal manera que se ha generado un sincretismo muy particular, sobretodo luego del fin de la Segunda Guerra donde al sintoismo se le quitó su condición de religión estatal. Pero eso no quita que sea un recinto sagrado, pero con la diferencia de que no se siente el peso de la culpa como en el cristianismo ni observas imágenes como las de Cristo padeciendo en la cruz  propio del catolicismo, sino que acá se respira realmente paz y armonía. Quien escribe esto no es un tipo muy religioso, pero tengo que reconocer que me sentí bastante bien estando acá. La zona de templos de Asakusa comienza tras pasar un arco que está dedicado a Buda, la puerta de Hozomon (宝蔵門)   para luego pasar la famosa zona de dulces japoneses que se encuentra pasado el arco de Hozomon.


Puerta de Hozomon, Asakusa

Como puedes ver en la foto, es una zona atestada de gente Turistas occidentales y asiáticos (coreanos, chinos, indonesios, taiwaneses) y creyentes se entrecruzan, pese a las inefables selfies y poses de algunos mientras que lado observas respeto y devoción. Pero antes de llegar al principal templo de Asakusa, el Senso-ji, hay que pasar por los puestos de dulces locales y chucherías varias, los cuales venden de todo lo que puedas imaginar, pero eso le da colorido y vida a la zona del templo, haciéndolo más terrenal. 


Puestos en Asakusa, Tokio


Tras caminar un equivalente a 200 a 300 metros (tal vez menos), te encuentras con el Sensō-ji (金龍山浅草寺 Kinryū-zan Sensō-ji) , el principal templo budista de Akasuka. Acá la gente ora, saca fotos, quema inciensos para purificarse y rezar a Buda, además de buscar algo de paz. Como decía antes, se siente paz y tranquilidad sin el peso de la culpa y el pecado que posee el cristianismo.



Senso-ji, Akasuka, Tokio

Pero muchos de los que van al Senso-ji pasan al templo sintoista de Akasuka. No te asustes, es propio del sincretismo del budismo en su versión japonesa. No pensemos en la división religiosa que manejamos en occidente sino que acá se mezcla todo, influencias chinas, autóctonas y venidas de India y el sudeste asiático: eso es el budismo japonés.


Quemando incienso, Akasuka


Alrededor del complejo se reparten budas y templos sintoistas todos en una gran armonía, pese a la presencia intrusa (y a veces irrespetuosa) del turismo. Comenzábamos a dejar la zona de Asakusa para ir hacia otra parte de Tokio, pero eso ya es otra historia

Orando a Buda, Akasuka

Tips de viaje:

Si te encuentras en otra parte de Tokio, puedes llegar en tren o metro. La estación de tren más cercana es Akasuka de la línea Tsukuba Express: http://www.mir.co.jp/en/.  Aunque la línea Yamanote no se encuentra tan lejos,  siendo  la estación Ueno la más próxima (esta última está incluida en el JR Pass). Más info puedes ver en el sitio de la JR-East: http://www.jreast.co.jp/e/index.html. En relación al metro, las estaciones más cercanas son Tawamarachi y Akasuka de la línea Ginza. Más info puedes ver acá: https://www.tokyometro.jp/lang_en/station/line_ginza/index.html

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