21 de diciembre de 2017

Lisboa: una vuelta con el tranvía 28

Ascensor da Gloria, Lisboa, 2017



Hacía un año que habíamos estado en Lisboa, pero ahora  nuevamente estábamos de vuelta. A diferencia de la vez anterior, esta era la penúltima escala del actual periplo europeo, así que nos moveríamos por una ciudad que ya teníamos una idea de como andar por ella. Lo que nos trajo acá fue básicamente el poder recorrerla con más calma, ya que estaríamos 3 días antes de volver a Madrid y de ahí a casa. ¿Que nos quedó pendiente que nos hizo volver en esta ocasión? Andar en el famoso tranvía 28, ver una Lisboa sin lluvia, además de poder caminar por el Bairro Alto (Barrio Alto) y aprovechar de conocer algo más de esta ciudad que tiene un lejano aire a Valparaíso. Tras llegar en la noche al alojamiento, dejamos el equipaje.....con escaleras incluidas antes de llegar a la habitación,  comimos algo y directamente nos dirigimos a la cama hasta el día siguiente. Luego de un sueño reparador, aprovechamos el desayuno (lo mejor era el pan) para salir a caminar por una Lisboa ya conocida pero que no deja de sorprender a quien la recorre.


Tranvía 28 por el centro de Lisboa



Luego de desayunar, nos pusimos como meta poder tomar el Tranvía 28. Pero al igual que la vez anterior, es casi una tarea titánica. Pero por ahí nos dijeron que era mucho mejor tomar el tranvía desde donde tienen su lugar de partida, desde la plaza Martím Moniz, un lugar para nada turístico que perfectamente podría estar en algún lugar de la parte vieja de Río de Janeiro y que es una ventana para un Portugal alejado del cliché turístico actual y más cercano a ese país pobre como las ratas que recién en las últimas décadas ha conocido las ventajas del capitalismo y de estar en el mapa turístico global. A diferencia de la vez anterior, nos pudimos ir sentados y premunidos de nuestra tarjeta Viva Viagem (pase único diario por menos de 6 euros) para hacer varias paradas en la ruta. Eso sí, hay que tener claro que quienes usan este tranvía son básicamente extranjeros (tanto turistas como carteristas) siendo raro ver un portugués, salvoel conductor, que habla en inglés a los pasajeros que no entienden como se paga el tranvía.


Vista de Lisboa desde la ventana abierta del Tranvía 28, 2017


Tras dejar la plaza Martim Moniz, el tranvía 28 comienza a dejar esa Lisboa pobre con aires cariocas para meterse en este Lisboa más cercano a mi viejo Valparaíso (que quieren, soy de allá), con escaleras hasta el infinito, murales y mucha vida de barrio (aunque gentrificada por el turismo). A esta altura ya el tranvía no se podía estar por lo lleno en el, por suerte estábamos sentados pero llegó un momento que ya era imposible viajar. Pero buena parte de la gente comenzó a bajarse, ya que se quedan en los miradores (igual hicimos nosotros) como en el Miradouro de Santa Luzia, el cual tiene una excelente vista del Tajo (llamado Tejo en Portugal), dándome más saudade de Valparaíso al tener un paisaje como este.


Vista de Lisboa desde el Miradouro de Santa Luzia, 2017


Luego nos subimos a otro Tranvía 28, por suerte  este no iba  tan lleno, el cual siguió su camino hacia el centro y comienza a subir nuevamente al cerro, a la altura  del Café La Brasileira y el monumento al Poeta Chiado. Acá es otro momento donde el Tranvía se llena de turistas, algunos tratando de subir de manera algo desesperada. Paciencia nos decimos, ya falta poco para que termine el recorrido con el 28.


Parada del Tranvía 28 en Basílica da Estrela



Seamos sinceros. Todo bien con el tranvía 28, ya que es una manera interesante para poder conocer Lisboa,  pero tampoco es  para tener que viajar como las pelotas, para eso viajo mal en mis pagos. Por lo mismo, ya algo cansados de ir en una lata de sardinas de madera, decidimos nuevamente hacer una nueva pausa a la altura de la Basílica da Estrela (Basílica de la Estrella) donde dimos una vuelta por la zona (la cual tiene un cierto aire a Montevideo) para volver a subir al tranvía y llegar hasta su destino final.  Desde acá no faltaban muchas paradas hasta la parada final del Tranvía 28, la que queda a pocos pasos del principal cementerio de Lisboa, el Cemitério dos Prazeres (Cementerio de los Placeres) un lugar que aunque no lo creas, ya habían algunos turistas para tomar de vuelta el Tranvía

¿Vale la pena ir en el tranvía 28? si, porque con el puedes hacer un recorrido sinoptico de la ciudad de Lisboa a un precio insuperable (el valor de la Viva Viagem se paga sola si haces el viaje con paradas). Pero no vale la pena si quieres descansar de viajar como las pelotas, el Tranvía 28 se encargará de recordarte en Lisboa la rutina diaria.

Tips:

Acá en este link puedes ver el recorrido de ida desde Martim Muniz hasta el Cemitério dos Plazeres: http://www.carris.pt/pt/electrico/28E/ascendente/

Para viajar te convendrá comprar la Viva Viagem la cual se vende en las estaciones del metro de Lisboa. Los precios tanto de los viajes unitarios como de los pases diarios los puedes ver acá en este link (en Portugués): http://www.carris.pt/fotos/editor2/af_tarifas_a4_horizontal_2018.pdf

Si quieres viajar en tranvía evitando viajar como lata de sardina en el Tranvía 28, te recomiendo que tomes el tranvía 15, que parte de la Praça da Figueira (Plaza Figueira) pasando por Martím Moniz y Alfama y a diferencia del 28, acá podrás ver a los lisboetas en su vida cotidiana.

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