19 de julio de 2017

Nuevas medidas de control para viajar a Estados Unidos por vía aérea










Viajar a los Estados Unidos no es para nada algo inusual, ya que es el destino favorito de millones de latinoamericanos para sus vacaciones y tours de compras (sobretodo Miami) y para poder abordar se realizaban controles de seguridad incluso en la sala de espera.  Pero ahora se suman nuevas medidas de control que pueden hacer más tedioso  de lo que es el embarcar para viajar en avión.  A partir del 19 de Julio de 2017, el gobierno estadounidense exige a las líneas aéreas de todo el mundo que tengan como destino final algún aeropuerto estadounidense un sistema de control de equipaje de mano adicional, como es la revisión por parte de las aerolíneas de todo equipo electrónico de tamaño mayor a un smartphone.  Esto incluye cámaras digitales, tablets, notebooks en todos sus formatos, filmadoras y gps, los cuales serán escaneados para detectar explosivos o trazas de los mismos. Pero no se alarme, el control será aleatorio, ya que supuestamente afectará al 20% de los pasajeros por vuelo.

Pero eso sí, en Argentina se agrega burocracia adicional: hay que registrar los equipos a revisar en la AFIP tras el check in (todo con el viejo truco de revisar cuando vuelvas si compraste algo en el extranjero)

Pero este tipo de controles adicionales exigidos para viajar a los Estados Unidos no son nuevos, tal vez para los aeropuertos latinoamericanos, ya que cualquiera que haya tomado que vuelos de larga distancia en aeropuertos europeos como el del Aeropuerto Internacional de Frankfurt en Alemania, se hacen revisiones de este tipo a todos los que embarcan hacia destinos extracomunitarios. Quien escribe le tocó dicho control, el cual es rápido pero fui revisado adicionalmente ya que encontraron un polvillo  en el estuche de la tablet que a la postre resultó ser residuos de galletas que había comido previamente en el vuelo antes de llegar a Frankfurt, pero hay que reconocer que pidieron disculpas los encargados de seguridad alemanes por la revisión adicional.

Por lo mismo, en este blog recomendamos lo siguiente:

- Colaborar con las medidas de seguridad, ya que así el vuelo saldrá a horario
- Llegar al aeropuerto tres horas antes para realizar el check in, dado que estos procesos de control retrasarán las salidas de los vuelos, sobretodo en aeropuertos como Ezeiza
- Hazte la idea de que en el futuro esta clase de controles les tocarán a todos los que quieran viajar a los Estados Unidos. 

17 de julio de 2017

Santiago de Chile: la Vega Chica y la Vega Central

Calle Antonia López de Bello, límite entre la Vega Chica y la Vega Central


Santiago de Chile es básicamente conocido por los viajeros y turistas como destino de compras (sobretodo en la Argentina) o por ser la puerta de entrada al país para ir a San Pedro de Atacama, Isla de Pascua o las Torres del Paíne. Pero la capital chilena no es solo ir al Costanera Center o el Parque Arauco, también posee lugares únicos y originales como son la Vega Chica y la Vega Central. Ubicados en el costado norte del río Mapocho, justo enfrente del mucho más maistream Mercado Municipal y del nuevo mercado Tirso de Molina en una verdadera zona de transición entre el Santiago comercial y el popular, tanto la Vega Chica y  la Vega Central las podemos definir como verdaderos reductos de la cultura popular urbana chilena, siendo una exposición diaria y cotidiana de esa sociedad con fuertes raíces rurales y mestizas que vive oculta bajo las torres  y centros comerciales de cemento y vidrio que pueblan Santiago. Tal vez, la persistencia de una identidad propia  hacen que sean uno de mis lugares favoritos y que trate de darme una vuelta cada vez que tengo que ir a la capital chilena. El hecho de haber vivido varios años en Santiago en mi vida (1995-1998 y 2002-2005) hizo que las tuviera como verdaderos íconos tanto para el ahorro popular al ser uno de los principales puntos de venta mayorista y minorista de frutas, verduras y carnes del área metropolitana (el otro es Lo Valledor en la zona sur) como para el buen comer sin tener que cocinar o gastar demás en una cadena de comida chatarra, ya que acá puedes encontrar toda clase de cocinerías y restoranes mucho más baratos que en el cercano Mercado Municipal.

Interior de la Vega Chica

Con relación a la Vega Chica, este es un mercado que surgió como una especie de anexo a la Vega Central, para ello ocupando un viejo taller de reparación de tranvías en desuso. Acá puedes encontrar una serie de negocios, entre carnicerías, rotiscerías y sobretodo cocinerías y restoranes populares, donde se puede comer desde unos 1500 pesos chilenos (algo más de 2 dólares) platos como cazuelas de ave, cazuelas de vacuno, pantrucas, porotos con riendas -con tallarines-, pescado frito con ensalada o papas mayo, pollo con arroz y otros platos del menú popular chileno en un entorno fuera de la etiqueta de folclórico o típico, donde en vez de cuecas envasadas, podrás escuchar relecturas chilenas de corridos y rancheras, muy propias del mundo rural chileno, origen de la mayoría de los emigrados a Santiago durante la mayor parte del siglo XX.


Una cosa que puede llamar la atención a quien haya ido hace 10 o 15 años antes, es que la mayoría de los negocios de comida hoy en día son atendidos por inmigrantes peruanas y colombianas, algunas de ellas muy jóvenes, siendo un claro indicio de la nueva corriente migratoria que ha llegado a las ciudades chilenas en busca de un nuevo porvenir. Cruzando los pasillos de la Vega Chica, se llega rápidamente a la calle Antonia López de Bello -la misma del Barrio Bellavista- y nada más cruzandola se llega sin mayores problemas a la legendaria Vega Central.


Sin duda, la Vega Central es el corazón de lo popular en Santiago y es realmente un sinónimo de fruta y verdura fresca a buen precio. Ten claro que la Vega Central no es otra cosa que un Mercado de Abastos, pero no por ello, deja de ser un espacio único, tal vez de los pocos donde puedes ver realmente la diversidad existente en el Santiago pospinochetista de hoy.

Acá podrás ver a las señoras con carritos (changuitos)  de clase media o de las "casitas del barrio alto" -ese que cantaba Victor Jara- buscando las ofertas del día y las frutas y verduras frescas además de los aderezos como el aji chileno o el merken junto con jóvenes de diversas tribus urbanas buscando con que parar la olla (en Chile, hay un culto al comer y tomar bien independiente del subgrupo al que se pertenezca), dominicanos o colombianos haciendo la compra de la semana o  inmigrantes haitianos que trabajan y cargan con sus carritos la mercadería y también con personas que buscan insumos para hacer sushi o cerveza artesanal, además de uno que otro turista sacando imágenes que valgan la pena del lugar. Todo eso y otras cosas más es la Vega Central, que es un reducto de un Chile que no es tan visible para quien viaja por las calles de Santiago, que es popular, alternativo, diverso y diferente.


Entrada a la Vega Central
Tips:

¿Donde queda? Tanto la Vega Central como la Vega Chica quedan en la comuna de Recoleta, al lado norte del río Mapocho. Se puede llegar fácilmente desde Santiago Centro, ya que queda a la altura del Mercado Central, se cruza el puente que da origen a la Avenida La Paz, se pasa por el mercado de flores y el Mercado de Abasto Tirso de Molina (donde se pueden encontrar productos y restoranes peruanos y colombianos) llegando a la Calle Artesanos donde se encuentra la entrada a la Vega Chica.

Para llegar a la Vega Central, se puede llegar en Metro (Patronato, Línea 2) tomar la calle Santa Filomena una cuadra a la izquierda del Metro, llegando a una de las entradas de la Vega Central. Otra forma es cruzar el río Mapocho por el puente que da origen a la Avenida Recoleta, caminar una cuadra larga, por donde se pasa por la iglesia de la Recoleta Franciscana, hasta llegar a la calle Santa Filomena y seguir la misma ruta que si se viniera en Metro.

¿Desde que horas abre? A partir de las 5:30 am parten las actividades en la Vega Central y alrededores, pero si se quiere dar una vuelta, lo recomendable es ir a media mañana o ir al mediodía a almorzar. La zona cierra a partir de las 17.30 horas.

¿Donde comer? Básicamente es en la Vega Chica donde se puede ver lugares para comer bueno, bonito y barato sobretodo por el lado de la entrada que queda por calle Artesanos,  aunque también en la Vega Central hay lugares donde se pueden comer sandwichs típicos chilenos como Barros Luco (carne con queso derretido), Barros Jarpa (jamón y queso) o Chacarero (carne, tomate, porotos verdes -ejotes-, mayonesa) o la versión chilena del hotdog: el completo.

¿Es segura la zona de la Vega Chica y Vega Central? Hay que tomar las medidas de seguridad normales, tener cuidado con el dinero y las cámaras o teléfonos móviles, tener los bolsos siempre a la vista y andar con toda normalidad.

10 de julio de 2017

De Catania a Roma en tren

Andén de la Catania Centrale
Tras un  interesante fin de semana en Catania,  había llegado el momento de seguir viaje, en este caso había que volver hasta Roma. Pero no viajábamos en avión o en autobús, sino que regresamos de la misma manera que habíamos llegado: en tren.  Para ello nos levantamos temprano, ya que el tren pasada por la estación Catania Centrale a las 08:41 de la mañana.

A diferencia de la llegada, nos fuimos caminando sin mayor apuro recorriendo la vía Vittorio Emanuelle hasta llegar a la Vía VI Aprile (Avenida 6 de Abril) y de ahí unas cuadras hasta la estación de trenes. Allí llegamos con cierto margen de maniobra, así que aprovechamos de tomar un café con leche y un croissant dentro de la cafetería de la estación, el cual no salió más de 1,8 euros. Luego salimos a esperar al tren  que era de los económicos de segunda clase, los llamados Intercity (específicamente el Intercity 722), el cual salió a la hora sin mayores problemas. A diferencia del viaje anterior desde Nápoles, el tren salió con el pasaje casi lleno, con gente que volvía a sus actividades cotidianas tras el finde, pero nada del otro mundo, eso sí, en el vagón que viajábamos éramos los únicos que no hablábamos italiano pero a los demás poco y nada les llamó la atención.

Dejando Sicilia en el ferry

Nos íbamos con algo de pena, ya que el viaje por Sicilia salió mejor de lo que habíamos planeado, (pese no ir al Etna o a Taormina) pero habíamos conocido una Sicilia más real y cotidiana. Catania nos despedía con un día gris, el cual cambió de manera espectacular cuando llegamos a la Messina Centrale, la última estación dentro de Sicilia.

 Luego de esta parada, íbamos a cruzar nuevamente el estrecho de Messina con el tren embarcado en un ferry para volver al continente (mejor dicho a la bota italiana) y al igual que el viaje anterior, el cruce fue bastante tranquilo, despidiéndonos Sicilia con un sol esplendoroso y un cielo limpio. Para que nuestra despedida siciliana fuese total, aprovechamos de comprar arancinis (comida que vuelve loco al Comisario Montalbano, ya sea en su versión literaria como la televisiva)  que vendían  a un precio razonable en la cafetería del ferry y mirar a la distancia como Messina y Sicilia se alejaban lentamente mientras nos acercábamos de nuevo a Calabria (y al resto de Italia).

Arrivederci Sicilia!!
Tras cruzar el estrecho y bajarnos del ferry con tren y todo, nos quedaban al menos unas 3 horas y media hasta  la siguiente parada de importancia que era Nápoles, las cuales se hicieron largas y donde el hambre baja si o si (este tipo de trenes no tienen coche comedor ni nada parecido).

Por suerte llevábamos algo para el almuerzo: ensalada, sandwichs, agua y jugo de naranja además de algo de lectura, los cuales hicieron más llevadero el viaje. Cerca de las 16:30 llegábamos a la estación Nápoli Centrale, donde el tren hizo una parada de 15 minutos, las cuales no dieron tiempo para mucho, sólo para que los fumadores fumaran algo y los que no, estirar un poco las piernas.

Desde la Napoli Centrale quedaban cerca de unas dos horas de viaje hasta Roma. Por suerte para esa altura del viaje, el tren paró en pocas estaciones antes de llegar a Termini: Aversa, Formia-Gaeta y Latina. En esta última etapa del viaje,. cambió de manera importante el pasaje que llevaba el tren, cumpliendo  ahora el rol de tren de cercanías con pasajeros que volvían a sus casas tras un día de trabajo o estudio en los alrededores de Roma.

Así transcurrió lo que quedaba del viaje hasta que llegamos a la estación central de Roma, la famosa Termini, acabando con un largo recorrido que nos había hecho cruzar prácticamente media Italia desde el este de Sicilia hasta Roma, pero lo que seguía acá y más adelante, ya es otra historia.

Interior del coche del Intercity 722

Tips de viaje:

El viaje de Catania a Roma en tren demora entre 9:30 a 10 horas en tren. No hay Frecciarossa ni Frecciaargento (trenes de alta velocidad) directos desde Sicilia hasta Roma,  sino que el trayecto es hecho por los Intercity, trenes de segunda clase  sin ningún servicio salvo los baños y con varias paradas, con salidas de día como de noche. Si lo compras con mucha anticipación, puede salir bastante económico. Más info puedes ver en la web de Trenitalia: http://www.trenitalia.com/

También existe la opción de viajar en autobús, pero cuesta incluso más caro que el tren y el avión puede ser una interesante opción por el precio, pero si quieres hacerte una buena idea de lo que es Italia y no hay mucho apuro en viajar, el tren será la mejor opción

Lleva bastante comida y agua, ya que no venden comida ni siquiera café a bordo del tren. Donde si puedes encontrar algo de comida, café o gaseosas durante el viaje es en la cafetería del ferry que cruza el estrecho de Messina, pero no más que arancinis o paninis calientes (sandwichs)