21 de febrero de 2018

¿Cómo llegar al Aeropuerto El Palomar?

¿Cómo llegar al Aeropuerto El Palomar?





Desde comienzos de 2018 el Aeropuerto El Palomar situado en Morón, a unos 29 km del micro centro de la Ciudad de Buenos Aires, ha comenzado a recibir vuelos Low Cost, pero por ahora sólo aterriza y sale Flybondi de esta reciclada base aérea, pero se espera que en los próximos meses comiencen a operar nuevas líneas áreas desde El Palomar. Es por ello que acá te mencionaremos como llegar al Aeropuerto El Palomar en transporte público.

Tren: La manera más fácil de llegar al Aeropuerto El Palomar es en tren, ya que está a pasos de la Estación El Palomar del Ferrocarril San Martín que corre desde la estacion Retiro de la línea San Martín (a pasos de la terminal de omnibuses) hasta Dr. Cabred (Pilar) y viceversa, con frecuencias frecuentes durante prácticamente  todo el día (Ojo, hasta fines de Febrero de 2018 el tren corre desde Villa Devoto hasta Dr, Cabred por obras).  Por ende, si vives en J.C. Paz, Pilar, William Morris, San Miguel, Caseros y Santos Lugares entre otros lugares del conurbano bonaerense, el tren es la manera más fácil y rápida de llegar al Aeropuerto El Palomar al igual si vives en Villa del Parque, Villa Devoto, Chacarita/Villa Crespo y Palermo. Ver horarios y frecuencias en el sitio oficial del Ferrocarril San Martín   Tip: si vienes con el Ferrocarril Urquiza desde Lacroze o General Lemos, te bajas en la estación Ruben Darío, caminas hasta la estación Hurlingham (que no está a más de 2 cuadras), tomas el tren en dirección Retiro y te bajas en la estación El Palomar. Recuerda que sólo se paga con tarjeta SUBE.

Colectivo/Bondi: Se puede llegar al aeropuerto El Palomar en colectivo/bondi (autobús) tanto desde la  Ciudad Autónoma de Buenos Aires como de distintos puntos del Conurbano Bonaerense. Algunos de estos recorridos son los diferentes ramales de la línea 53 que va desde La Boca hasta José C. Paz. Si vienes desde Morón puedes tomar el 634 que sale a pasos de la Estación Morón del Ferrocarril Sarmiento ( en la parada de la calle Salta 283). También pasan 3 ramales de la línea 326: el A que viene desde la Estación Liniers del tren Sarmiento, el D que viene desde Haedo y el C que viene desde Pablo Podestá. Además a pasos del Aeropuerto para los 4 ramales de la línea 182 que viene desde Parque Avellaneda y que tienen destino final El Palomar (C y D) como los que van hasta J.C. Paz (A y B).  Otra línea de colectivos que llega al Aeropuerto El Palomar es la Línea 87, tanto en su ramal A que viene desde  el barrio porteño de Chacarita hasta la Fabrica Ford y viceversa. situada en la Panamericana, mientras que el ramal B va desde Chacarita pasando por Av. Italia y Av. Márquez -hasta llegar a  la Ruta Provincial Nº 4 a  la altura de José León Suárez..

Los tiempos de viaje son largos, pero si estás en Morón, Liniers, Parque Avellaneda o J.C. Paz es una manera barata de llegar. Pagas con tarjeta  SUBE

Taxis y Remises: si vienes desde Ciudad de Buenos Aires puede salir cerca de 700 a 800 ARS, si es en Remis algo meno

20 de febrero de 2018

De Villa Crespo a Tokio! En Nueva York: una vuelta por el Top of The Rock y el Rockefeller Center

 Nueva York: Empire State Building
Ya instalados en Nueva York, no nos íbamos a quedar quietos. Teníamos unas entradas para la noche en el mirador del Top of the Rock, así que prácticamente nos cambiamos de ropa y salimos. Nos encontramos con una ciudad que a pesar de tener bastante movimiento, los tiempos son muy diferentes a los que se manejan en Sudamérica. A las 19 horas acá pareciera que fueran las 22 o 23 horas (salvo en las zonas turísticas donde hay mayor movimiento).

Tampoco ayudaba que hicieran -1 o -2 bajo cero, pero eso sería la nada misma con lo que nos tocaría en los siguientes días.  Desde donde nos quedábamos, el Top of The Rock como el Rockefeller Center (El Top of The Rock es parte de dicho complejo) nos quedaba a unas 15 cuadras, así que decidimos caminar. Siempre he creído que las ciudades deben ser caminadas cuando sea posible y este era el caso.

Así que nos adentramos en una Nueva York que dejaba sus ropajes de Navidad para comenzar el año, pero eso no la hacía menos interesante. Hay que entender que los estadounidenses tienen una capacidad de transformar cualquier cosa en un show para vender y ganar dinero, tal como lo veríamos en nuestra estadía en la gran manzana, sea Navidad, el 4 de Julio, Halloween, cualquier cosa son capaces de venderla globalmente y ganar dinero. Sólo pensemos que la Navidad la celebramos en la veraniega Sudamérica (al menos en Chile, Argentina o Brasil) como si estuviéramos con 20 bajo cero....con eso digo todo, pero bueno, no era el momento de darle mucha vuelta.  Salimos desde el hotel que está en la 31 street, cruzamos la avenida Madison (esa icónica avenida donde se desarrolla buena parte de la trama de Mad Men) y tomamos por la 5ta Avenida (en pleno corazón del barrio coreano, Koreatown)  y en la esquina con la 34 street, nos topamos con el Empire State (lo visitaríamos al día siguiente).


Luces en el Rockefeller Center


Sin mucho andar, fácilmente llegamos hasta la entrada al Top of The Rock, pero antes de ingresar al mirador dimos una vuelta previa por los alrededores del Rockefeller Center dado que llegamos con bastante anticipación a la hora marcada en el voucher para ingresar. Cómo llegamos al fin de la temporada navideña, todavía estaban instalados en las paredes y patios del complejo las luces y los adornos de las fiestas, las cuales son un atractivo en si mismas. Demás está decir la cantidad de gente que estaba sacando fotos como posesos a las mismas, tal como puedes verlo en la foro que está debajo.

Fotos en el Rockefeller Center
Acá te das cuenta de una manera más que clara sobre la enorme capacidad que tienen los estadounidenses para convertir cualquier cosa, fiesta o celebración en un show redituable.  Era impresionante aunque también sorprendente ver a la multitud de turistas sacando sus celulares o cámaras para fotografiar los juegos de luces o los muñecos que adornaban los edificios que conforman el Rockefeller Center. Realmente me podría haber quedado mirando a la gente, pero había que seguirle ya que comenzaba a hacer un frío de la san puta.

Eso nos sugirió que entráramos al Rockefeller Center, una especie de abuelo de los malls (con su conjunto de tiendas elegantes y otras no tanto como el inefable Starbuks) que mantiene su estética de los años 30 y 40, lo cual le da un interesante toque retro y es el principal encanto del lugar. Pero como todo atractivo turístico de Nueva York, estaba atestado de gente, así que dimos una vuelta general para dirigirnos a la entrada principal del Top of The Rock.

Para ello volvimos a salir a la calle, para encontrarnos con una de las imágenes más icónicas del Rockefeller Center en la temporada invernal: su pista de patinaje. Por lo general cuando se ve en fotos o en la televisión pareciera que es enorme, pero cuando la vez en vivo....es bastante pequeña. Ojo, no deja de ser un lindo lugar fotografiable, filmable o instagrameable, pero en serio,  no es nada del otro mundo:


Pista de patinaje del Rockefeller Center


Tras salir de acá decidimos entrar de una vez al mirador del Top of The Rock. Antes de pasar, debes canjear el voucher (nosotros lo compramos online desde Argentina) donde te dan una entrada la cual debes presentar, luego de eso, pasas un control de seguridad como si estuvieras en un aeropuerto, lo cual es entendible tomando en cuenta los atentados ocurridos en NYC en el 2017 y antes. Pasando el control de seguridad, debes hacer una fila enorme, ya que  son cientos de personas que van y vienen durante todo el día hasta la medianoche. Pero con algo de paciencia -y de ver videos en las paredes de como se construyó el Rockefeller Center, todos en inglés, una alegoría al sueño americano- se llega a un ascensor, el cual sube los mas de 60 pisos bastante rápido (y el ascensor vale decir, pasa imágenes con toda la parafernalia que los estadounidenses sólo saben hacer). Llegamos al mirador, y sí, tiene buenas vistas de la ciudad....pero literalmente nos cagamos de frio cuando quisimos sacar fotos desde los miradores sin protección.

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Sin duda, es impresionante la vista que se puede tener de Nueva York desde el Top of The Rock. No nos ayudó ni el frío ni el viento ni la horda de gente que se te cruzaba por todos lados y hacía que tomaras las fotos totalmente apurado, pero bueno, nos teníamos que hacer la idea de que Nueva York es así: frenética y masiva.

Luego de dar varias vueltas por el mirador, comenzamos a salir, pero antes la salida te lleva directamente a la tienda oficial del Top of The Rock, donde ves chucherías a precios algo elevados, pero bueno, es la única tienda que tienes en el piso 70 y algo del Rockefeller Center.



Ya estaba terminando nuestra primera noche en NYC, así que tras comer algo a la salida, volvimos a nuestro hotel para descansar del largo día que comenzó en el aeropuerto santiaguino y que terminó con la visita al Top of The Rock, pero lo que sigue ya es otra historia.

Tips: Pese a que el voucher te indica hora y día, la entrada al Top of The Rock dura un año. Los precios parten desde los 28 hasta los 34 USD. Más info la puedes ver en el sitio oficial: https://www.topoftherocknyc.com/

En tu visita  al Top of The Rock hazte la idea de que está lleno de gente que quiere hacer lo mismo que vos/tu: sacarte fotos y tener la mejor vista o imagen. Ejemplo de esto lo puedes ver en este vídeo







15 de febrero de 2018

De Villa Crespo a Tokio! Nueva York acá llegamos

Aterrizando en el JFK, Nueva York




Tras un largo viaje que había partido en Villa Crespo y que tuvo como escalas Mendoza, Chile y Ciudad de México, estábamos en nuestra primera parada: Nueva York. Llegamos cerca de las 16:00 horas al aeropuerto John F. Kennedy conocido universalmente como JFK. uno de los tantos aeropuertos que dan servicio al área metropolitana de la gran manzana. Salimos del avión en la Terminal 1 del JFK para dirigirnos a hacer migraciones.

Acá nos encontramos con que hay que hacer un chequeo de tu pasaporte con una máquina que escanea la visa -en el caso de que la tengas- además de la página donde se encuentran tus datos personales y que tras sacar una foto tuya y tomar huellas digitales de la mano izquierda o derecha, la maquina te imprime una especie de ficha con tus datos con la cual pasas a timbrar tu pasaporte con un agente migratorio. A nosotros nos tocó un tipo muy amable, simpático y que realmente nos trató bastante bien.

Formulario aduanero estadounidense
En el trámite de control de pasaportes  nos demoramos menos de 10 minutos en todo ese proceso. Listo, ya pasamos los controles y  salimos del área de control migratorio, dejamos el formulario aduanero (que nos fue entregado en el avión) y fuimos a buscar el equipaje, el cual ya estaba en la cinta (banda/carrusel), así que nos dirigimos a la salida del Terminal 1.


¿Y ahora como llegábamos hacia el centro de Nueva York? Para salir del aeropuerto hay varias opciones (taxi, airtrain (monorriel)+metro, shuttles (combis) y autobuses. Descartamos el metro, ya que sabíamos que para ir con equipaje el metro de Nueva York (luego hablaremos de el) no hay escaleras mecánicas y tras muchas horas de estar viajando...llegábamos más encima a una hora de alto movimiento (16:30 horas) Nosotros escogimos para dejar el aeropuerto JFK, los autobuses de NYCAirporter los cuales por unos 18 dólares por persona (360 ARS o 10800 CLP) van desde el JFK hasta las cercanías de la Estación Grand Central y del Hotel Pennsilvania. Pero eso sí, el viaje no para nada es rápido, ya que demora cerca de 1 hora o más, dependiendo del tráfico que te encuentres...eso es lo primero que llama la atención cuando aterrizas en los Estados Unidos (luego lo veríamos también en Los Ángeles y San Francisco)...la inmensa cantidad de automóviles que pueblan las rutas y autopistas.  Lo que nos llamó la atención es el sentido del espectáculo que tienen los estadounidenses y todo en función del dinero, comenzando con el chófer del autobús, se ponía a cantar con los pasajeros, reirse a carcajadas a lo Eddie Murphy o decir  cosas del tipo "Welcome to New York, the Biggest City in the World" cada vez que subía gente, a cambio de todo eso, había que pasarle una propina (mínimo 1 dólar)  al pasarte el equipaje en la parada del autobús.  Caminamos unas cuadras desde los alrededores de la Grand Central -lugar donde nos dejó el autobús- hasta el Hotel que teníamos seleccionado, el Hotel 31, el cual para los cánones neoyorkinos es bueno, bonito y barato, y lo mejor sin cargos adicionales. Pero, bueno, ya estábamos en Nueva York y había que aprovechar la estadía, pero lo que sigue ya es Historia

Nueva York, 2018
Tips:

El control migratorio a la llegada depende en el fondo del agente que te toque. Si es buena onda, no tendrás problemas, sino te puede tener 20 minutos con preguntas de todo tipo. El hecho de que tengas una Visa o una autorización ESTA no asegura la entrada. Debes dejar claro que no te vas a quedar en el país.

En el control aduanero en el aeropuerto JFK como en cualquier aeropuerto (sea nacional o internacional) estadounidense, la revisión del equipaje  crees que es al azar, pero lo más probable que fue revisado y escaneado al menos. Al menos una vez, en San Francisco volando a Tokio nos dimos cuenta que el tío Sam nos abrió el equipaje, dejándonos una nota por ello (no tocaron ni rompieron nada)

Hágase idea de que en Nueva York lo de las propinas es algo serio, ya que hay que dejar una propina fija de un 15% -ya viene en la cuenta-  mas los impuestos  que son un 9% en restoranes con mantel bonito no en fast food, café tipo Starbucks o pizzerias económicas aunque todos tienen su tarrito para monedas. También se deja propina en el transporte - tanto los taxistas como choferes de autobuses esperan su billete de dólar- como también el maletero en hoteles finos y un largo etc...