Ya había llegado a Puno, primera escala peruana de este periplo.
Es cierto, no hacía muchos años que había estado acá. Aunque en este viaje, Puno era una parada técnica y necesaria, una buena introducción para adentrarme en Perú y además en el par de días que iba a estar acá, me servirían para definir los siguientes lugares a recorrer en este viaje: Arequipa (a saldar una deuda de visitar el convento de Santa Catalina), Lima y Ayacucho. Por mientras que iba cotizando hoteles, viendo buses o micros para seguir viaje y todo lo que implica un viaje como el que estaba haciendo (de Copacabana a Copacabana) aprovecharía de descansar algo, sacar algo de dinero en el cajero, ver cosas del trabajo junto con mandar señales de vida, todo lo mínimo para seguir en ruta.
Llegué un sábado previo a las fiestas de la Candelaria y Carnaval ¿Qué significa eso? que aún el dormir iba a estar relativamente económico, pero entre los días de la fiesta de la Candelaria (2 de febrero de cada año) y el Carnaval, alojar en Puno se dispararía considerablemente, tomando en cuenta que es una ciudad relativamente barata para los cánones peruanos, pero para estas fechas los precios se desquician algo por los festejos y celebraciones, pero NUNCA al nivel de Oruro.
Pero volviendo al relato del viaje, llegué desde Copacabana y una cosa que realmente agota al salir del Terminal de Puno es negociar con los taxistas o mototaxistas, que creen que por que llevas una mochila en la espalda, creen que uno anda con un saco de Soles, Dólares o Euros en la espalda. Sabía que no debía pagar más de 6 soles (menos de 2 dólares) hasta donde tenía que llegar, pero apenas salgo del Terminal Terrestre, les digo donde voy y los taxistas aparecen con precios desde 15 Soles (4,4 USD en promedio) por no mas de 15 cuadras, pero por suerte en Puno como en todo Perú, el asunto de los taxis es mera oferta y demanda, así que no me costó mucho encontrar un taxista que me cobrase el precio que correspondía.
Llego al alojamiento donde me iba a quedar en Puno (a pasos del Supermercado Plaza Vea y del Mercado), dejo las cosas y salgo a buscar comida ya que ya había empezado a oscurecer (18 hrs en Perú son las 20 hrs en Argentina y Chile -en verano-) así que busqué algo para cenar en el supermercado cercano, ya que no tenía ganas de caminar para buscar un restoran, así que compré algo, además de que como había llegado a un hostel se armó para conversar un vino y bueno, así se terminó el sábado.
El domingo me levanto, tomo desayuno (estaba incluido en el alojamiento) y como la mañana dominguera puneña literalmemte es un páramo, me dije "voy al terminal a comprar pasaje a Arequipa". Así le meto algunos pasos y veo a la ciudad real no la que te quieren vender siempre en los folletos turísticos. Llego al Terminal Terrestre, compro pasajes para el día siguiente para Arequipa (25 Soles, unos 7,32 USD, 6640 CLP o 10220 ARS) en la empresa Zolorzano, una de las tantas que sale desde Puno.
Después de comprar me devuelvo al centro y la vida en los domingos en Puno está en los mercados que están por la avenida Simón Bolivar, como el Mercado Unión y Libertad entre otros que se arman por las calles alrededor, donde puedes comprar las cosas para la vida cotidiana: comida, carne, frutas, verduras y muchos productos de contrabando desde Bolivia: aceite, jabón, harina entre otros.
Claramente no iba a hacer tours ni excursiones, no por rata ni mucho menos (la vez anterior fui a la Isla de Los Uros) sino por que también el día amenazaba con que se venía una lluvia, pero bueno, todavía faltaba para eso. Me devolví al centro de Puno sin mayor apuro, llegando me encuentro con una manifestación política de uno de los 36 partidos y/o movimientos que llevan candidatos a las elecciones presidenciales de Abril de 2026 (fe de errata, ahora son 35, por la muerte de uno), en este caso, era de Perú Libre, que apoyó en su momento a Pedro Castillo -uno de los tantos presidentes caídos en estos años, el por intentar un autogolpe que fracasó de manera patética-
Perú en estos momentos está en una crisis institucional enorme, llevan 8 presidentes en 10 años (cuando estuve en Puno gobernaba José Jerí que fue destituido a los pocos días y ahora está un tal José María Balcazar) lo cual no es un buen indicador de gobernabilidad, pero bueno, el modelo económico peruano que es una versión degenerada del modelo neoliberal chileno ni siquiera ha sido rasguñado, lo que significa que mientras el país vive políticamente una acefalía casi permanente, el resto sigue igual, casi por inercia.
Tras un rato mirando este acto político, me dirijo hacia el centro de la ciudad, el cual estaba recién despertando de su letargo dominguero, el cual despierta de maneras muy curiosas: ejemplo de ello con un matrimonio celebrando su aniversario con cerveza y banda musical para terminal su festejo en la iglesia que está al frente del Parque Pino (pleno centro de la ciudad) la de San Juan Bautista, hogar de la virgen de la Candelaria, tal como puedes ver en este reel .
En ese momento decido entrar a la iglesia, donde se está celebrando la misa dominical de medio día, con la virgen de la Candelaria en un lugar destacado de la iglesia (y obviamente de la feligresía local)
Bueno, después el resto de la tarde siguió sin mayores sobresaltos. Luego de dormir una siesta y escribir un poco, volví a caminar un rato por el centro de la ciudad. Mucho movimiento no había, se notaba el peso dominguero, pero la ciudad vuelve a la vida en la zona del Mercado y del Supermercado SuperVea, pero no más que eso. Más allá del letargo dominguero, Puno es una buena plaza para descansar y seguir viaje. Y eso lo podrán ver en otras historias






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