Por fin habíamos llegado a Florencia. El viaje que había partido desde Madrid la noche anterior, cruzando toda Francia y en la mañana entrando por Ventimiglia y recorriendo todo el norte de Italia en el tren regionale había terminado, ya estábamos en la famosa ciudad del renacimiento. El problema es que habíamos llegado de noche a la ciudad y con el itinerario cambiado (lo que sería una constante en el viaje hasta volver) no teníamos reserva en hotel o hostel alguno, lo que significó que apenas bajamos del tren, tuvimos que buscar alojamiento. A la estación que habíamos llegado era la principal de la ciudad, Santa María Novella, la que es una joya arquitectónica funcionalista de la época fascista, pero que a la hora que llegamos, cambiaba de clima humano, ya que comenzaba a llenarse de jóvenes que solicitaban algunas monedas para comenzar o seguir tomando a cuesta de los turistas que andaban por la zona. Estacionamiento de motos al lado del Arno, Florencia ...