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Cusco: caminar por la ciudad sin apuros y definiendo ruta de viaje

Ya andaba de nuevo por Cusco

Tras un largo y cansador viaje desde Ayacucho, había vuelto a la Ciudad Imperial. No hacía mucho tiempo que anduve por Cusco y ahora volvía de nuevo. Más que nada como una escala en un viaje largo que a pesar de que había definido en términos generales la ruta en Lima, pero siempre en esta clase de viajes surgen dudas de como podia seguir más adelante.

¿Porqué? En Lima me había decidido ir vía Bolivia (La Paz y Santa Cruz) pero al llegar a Cusco, me di cuenta que desde la Ciudad Imperial se puede seguir ruta a Puerto Maldonado y de ahí a Iñapari para cruzar a Brasil y la otra, por acá pasa el bus que va de Lima a São Paulo y Río de Janeiro. Y en esos delirios de viaje pensé, en vez de ir a Río de Janeiro me voy a Manaos y cambio toda la ruta. Delirios de cuando una anda armando viaje en el momento. Me dije, aprovechando de que estaré algunos días, averiguo eso y veo que ruta seguiría. 

Pero por mientras iba a recorrer sin apuros Cusco, la cual es una ciudad que siempre ofrece a quien la visita lugares para recorrer sin tener que hacer Machu Picchu (cosa que hablé en mi anterior visita a Cusco) o cualquiera de sus recorridos atestados de turistas. Yo sé que la mayoría de la gente que viene acá viene a hacer Machu Picchu y similares, pero como ya lo conocía y en algún sentido me resisto ir a los lugares a sacarme selfies y posar para instagramear, algo que detesto realmente. Si, me diran, uso Instagram y Tiktok, pero no aparezco generalmente en dichos videos, simo que prefiero que el lugar sea el protagonista.

 Más allá de esta aclaración editorial, tenía claro lo que iba a hacer, caminar por esta ciudad que siempre entrega sorpresas a quien esté dispuesto a recorrer la ciudad sin apuros y sin ánimo de querer conocer todo a la rápida. De ahí a mi reticencia (cuando viajo solo y sin tiempos claros) de tomar tours, sino que la curiosidad de quien escribe me lleve y vemos que encontramos. Pese a que en  Cusco había estado en otras ocasiones, la primera a fines de los años 90 y la última en el 2024, es una ciudad que no terminas nunca de conocer. 

Esta vez llegué desde Ayacucho, me instalé en un hostel (el Okidoki) a muy pocas cuadras del Mercado San Pedro y desde ahí aproveché tanto de recorrer esta parte de la ciudad y de caminar, no te digo sin rumbo fijo, pero sin un plan de día uno hago esto, día dos hago los siguiente. Tal vez en los viajes largos son buenas las paradas que son literalmente de no hacer nada (salvo conectarme a mi trabajo, que eso si seguí haciendo) y de reponer fuerzas. 

Ya había recorrido al menos unos 6500 kms desde que había salído desde Buenos Aires, haciendo unos 1300 kms hasta Santiago, de ahí después 2100 kms hasta Arica, 500 kms hasta La Paz, desde La Paz a Puno (via Copacabana) 250 kms, de Puno a Arequipa 250 y de Arequipa a Lima cerca de 1000 kms y de Lima a Cusco (vía Ayacucho) 1100 kms. Un buen kilometraje pero aún no tenía ni la mitad del viaje hecho. Y queramos o no, eso pasa cuenta en el cuerpo. Claro el viaje no ha sido a mata caballo, pero igual, se siente y llegó el momento de descansar un poco. 

Por eso Cusco fue base para recuperar fuerzas y definir bien el camino a seguir. Eso se aclaró bastante rápido, ya que me enteré en el Terminal Terrestre de Cusco que el TransAcreana que hace la ruta entre Lima a Río de Janeiro y que pasa por Cusco, pasa cada 2 semanas y aun faltaban 13 días para que pasase de nuevo (con un costo de 300 USD o 1500 Rs). 

Esa opción quedó descartada, así que viajar vía Puerto Maldonado hasta Río de Janeiro eran otros 5000 kms al menos, pero con la desventaja de que ya eran con costos brasileños de viaje (cada tramo 100 USD) parando necesariamente en Rio Branco, Porto Velho, Campo Grande hasta llegar a São Paulo al menos, iban a ser 400 USD solo en viajes sin contar alojamientos. 

Aunque medio sabía dicha info, es buena verificarla en el terreno, descartando irme por Acre y me decidí  definitivamente a viajar a Brasil vía Bolivia, como meta en ese momento llegar al Copacabana Carioca.

Pero no iba a viajar de inmediato, me quedé varios dias en Cusco. ¿Qué hice en esos días? Recorrí el Mercado de San Pedro y el de San Blas, caminé buena parte del centro histórico, comí en un par de mercados como también en restoranes económicos, hice en la práctica un tour de café visitando cafeterías y degustando café peruano de distintos precios y buenas calidades, en otras palabras, recargué pilas y prepararme para la siguiente etapa del viaje que ir a ser volver a Bolivia, pero eso ya es otra historia.

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