23 de agosto de 2013

Budapest: la máquina del tiempo

Budapest, la máquina del tiempo
Llegamos a Budapest tras un viaje de unas 3 horas. El tren entró lentamente a la estación de trenes de Keleti, la cual era mucho más antigua y descuidada que otras estaciones de trenes que habíamos visto en Europa, la cual por diseño me recordaba mucho a la Estación Central de Santiago, pero  eso sí, Keleti sería su versión abandonada. Salimos del tren y nos sentimos por primera vez en el viaje como perdidos en el espacio....caminamos a la oficina de turismo que estaba en la salida, para preguntar donde podíamos dormir, ya que la zona no se veía muy amistosa, abandonada, gris y quedada en el tiempo. Ahí preguntando en la oficina, se nos acerca un tipo, treinton o cuarenton, de pelo largo pero que hablaba en español y que se hacía llamar Zig, ofrecía un departamento equipado por 30 euros....no la pensamos mucho y le seguimos. Tal vez, por que no queríamos buscar en una ciudad (o al menos esa parte) como Budapest, la que parecía un experimento con la máquina del tiempo, ya que no pareciera que estuviéramos en un país de la Unión Europea en el siglo XXI, sino que parecía uno de la órbita soviética tal como lo mostraban los documentales o las películas yankis de la guerra fría. Además el entorno no ayudaba mucho, edificios abandonados, una gigantesca obra de construcción de una estación del metro que parecía una ciudad arrasada por un bombardeo (ahí me acordé que Budapest fue atacada varias veces por la RAF en la última guerra mundial), tiendas cerradas y por primera vez, una sensación de no estar en un lugar con alto bienestar, ni siquiera la deprimida Madrid me dio dicha sensación.

Budapest, la máquina del tiempo: autobús de tipo soviético
Decidimos seguir a Zig para ver que onda era el dichoso departamento, el cual estaba a un par de cuadras de la estación Keleti, una zona de Budapest que como decía más atrás, era más cercano a la imagen que uno puede tener sobre Europa del Este, gris, con olor a naftalina y con toques soviéticos, lo cual contrastaba fuertemente con las imágenes que pueden aparecer en la Lonely Planet o similares. Entramos a un viejo edificio colectivo con patio interior, pero bien conservado, subimos las escaleras y vimos el depto....ya bien, con cocina, refrigerador, TV cable, amplio baño y dormitorio sin wifi....bien, un par de días desconectados de la web, adelante, 30 euros por día. Luego de instalarnos, fuimos a caminar por la avenida Rakoczi, la cual entremezclaba hoteles de cadenas occidentales, mendigos, borrachos, tiendas abandonadas, edificios grises y ropa usada (que en vez de la ropa americana...era from Britain). Tras caminar, llegamos hasta donde había un centro comercial, en Blaha Lutza (en la estación Blaja Lutza ter del metro)  y como había hambre, buscamos un lugar donde comer, por la avenida Erszebet y llegamos a un local de comida Turca, por 7 dolares comimos dos enormes kebabs...eso nos llamaría la atención de Budapest, no llevabamos ni 4 o 5 cuadras y habíamos visto varios locales de comida turca y árabe, más tarde nos daríamos cuenta que los árabes manejan los cibercafes que hay por la zona de Keleti, siendo negocios manejados por ellos exclusivamente.

Tras comer, decidimos volver por que ya se hacía de noche, y aprovechamos de comprar agua y pan para tomar un café, aparte de comprar cerveza....por 1 dólar, se pueden comprar hasta 3 o 4 latas o botellas de medio litro de cerveza, siendo Budapest (y Hungría) uno de los lugares con la cerveza más barata que haya conocido en mi vida....salud!


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