1 de noviembre de 2013

Praga, primeras impresiones

Praga de noche

Por fin habíamos llegado a Praga desde Budapest. Ya era de noche (pero no eran más de las 18:30 horas). Salimos de la estación central de trenes que más parecía un mall o shopping que una terminal de trenes, lleno de tiendas y lugares de venta de comida chatarra.

Cruzamos un parque, el Vrchlického sady, el cual estaba iluminado, para llegar a la calle Růžová donde se encontraba el alojamiento que habíamos visto en Internet, el Hostel Rosemary. Tras caminar dos cuadras al 975/5 de la calle Růžová, llegamos con mi mujer a la puerta del hostel, la cual estaba franqueado por un gym y al otro lado, por un café. La recepción es pequeña, nos atiende un típico checo, mustio y parco en el trato, nos da las llaves (cobra en euros menos de 20 por los dos) y vamos en ascensor hasta el 4 piso, donde nos tocan las dos camas del hostel....y sorpresa!!!! era prácticamente un departamento con cocina incluida y solamente 5 camas por habitación. Un lujo, además con una vista espectacular de la ciudad vieja de Praga. ¿Que más queríamos? Nos instalamos, dejamos nuestras cosas, salimos a ver que encontrábamos abierto y bueno, caminábamos por Praga.

Praga desde el Hostel Rosemary

La primera impresión que la ciudad nos dio es que valía haber cambiado el itinerario original de la tourneé europea. A simple vista, Praga era la antítesis de Budapest, ya que es una ciudad que vive del turismo directamente, además de apreciarse un grado de desarrollo alto, no tanto como el existente en Alemania, Reino Unido o Francia, pero sin duda, superior a buena parte de Europa del Este. Pero por una extraña razón, tanto el comer como el dormir es bastante económico incluso en cánones latinoamericanos.

Salimos a dar una vuelta, llegamos hasta la calle Jindrisska hasta llegar a un Boulevard lleno de tiendas y turistas rusos ávidos por comprar en las tiendas, sumidos en una especie de menemismo o chilean way a la rusa. Luego nos enteraríamos que estábamos caminando por la Vaclavske Nam, la principal arteria comercial de la zona vieja de la ciudad. Luego pasamos a un supermercado, el Albert, el cual era bastante triste y gris con precios bastante más baratos a los que estábamos acostumbrados en Argentina (pan y cervezas a un costo francamente bajo) , para comprar cosas para la cena y el desayuno del día siguiente, para luego volver por la calle Jindrisska, retornando al Hostel, para descansar. Mañana sería otro día, pero esta vez, en Praga.

Tips:

¿Donde dormir en Praga? El lugar donde llegamos es el  Hostel Rosemary, ubicado en la  calle Růžová 975/5, a sólo 2 cuadras de la estación de trenes que está en la ciudad vieja. Recomendable, limpio, seguro y bien equipado. Los precios van desde los 13 dólares en dormitorio compartido en temporada baja (octubre a abril)

Casas de cambio: Existe una mala fama sobre las casas de cambio en Praga, que te cagan con el cambio, que las comisiones son altas. Las que pagan de mejor manera dólares y euros son las que se encuentran en la calle Panska (paralela a Růžová), sobretodo una que se encuentra a pocos pasos del hotel Yasmin y de la calle Olivova.

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