Había llegado el momento de viajar a Brasil desde Santa Cruz de la Sierra
Tal como habíamos mencionado en otros posteos de esta saga, el destino final de este viaje era Copacabana (Río de Janeiro, Brasil) y este era el momento de comenzar la etapa brasileña del viaje. Originalmente pensaba entrar desde Perú vía Acre, pero las distancias y el clima no ayudaban mucho para viajar, unido a los costos. Por ello opté por volver a Bolivia para ir hacia Río de Janeiro.
Vinculado a lo anterior, tenía claro que las distancias dentro de Brasil son enormes, por eso, pensé que debía hacer un viaje largo de un tirón, unido al hecho que desde Santa Cruz de la Sierra no es para nada caro ir por tierra hasta ciudades como São Paulo o Río de Janeiro.
Originalmente pensaba llegar a la frontera, quedarme en el lado brasileño, es decir, en Corumbá y al día siguiente seguir viaje, parando en la capital de Mato Grosso o Sul, en Campo Grande para no hacer el viaje largo, pero viendo los precios de los pasajes de buses (micros) en sitios web brasileños, vi que me costaba lo mismo ir desde Bolivia hasta São Paulo que viajar desde Corumbá (frontera con Bolivia) a Campo Grande, la capital Mato Grosso do Sul, costando unos 250 Reales (casi 50 dólares por 7 horas de viaje desde Corumbá). Esos precios locos, me orillaron a hacer el viaje hasta São Paulo directamente sin mayores escalas.
Eso si, el recorrido desde Santa Cruz de la Sierra no iba a ser directo, sino que debía viajar por mi cuenta hasta Puerto Quijarro (9 a 10 horas de viaje) y de ahí tomar el bus o micro que me llevaría a Brasil. (22 a 24 horas de viaje). En otras palabras, sería realmente un largo viaje.
Salgo un jueves en la noche desde el Terminal Bimodal de Santa Cruz de la Sierra en un bus de la empresa Trans Suárez, el cual era cama, lo cual hizo que el viaje fuera cómodo en general. Salió a las 20:30 horas desde una abarrotada Terminal Bimodal y tras unos kilómetros de ruta me quedé dormido.
Al día siguiente despierto como a las 5 am, con las primeras luces del día, en medio del Pantanal y relativamente cerca de la frontera con Brasil y Paraguay.
El resto del viaje fue sin inconvenientes llegando a Puerto Quijarro cerca de las 6 am. Pese a que el bus hacia São Paulo salía al mediodía, había que estar lo más temprano posible, por una razón: aunque el micro sale desde Bolivia, el pasajero por cuenta propia debe hacer el trámite migratorio de salida de Bolivia como la entrada a Brasil. Por eso llegué tan temprano.
Así que dejo la mochila grande en una especie de guarda equipaje que tenía la empresa de buses con la que iba a viajar, Andorinha/Cruceña y de ahí tomo un taxi colectivo que me cobra 10 Bolivianos (1 dólar) hasta el control fronterizo boliviano.
Llego cerca de las 6:30 am y ya había un montón de gente esperando que abriera el diminuto puesto fronterizo boliviano, ya que esta es una frontera que abre de 8 a 18 hrs en el lado boliviano. Por suerte el sol no pegaba muy fuerte pero se sentía la humedad, lo que hacía algo pesado la espera, que mas encima es a la interperie. Cuando digo que el control migratorio boliviano es pequeño, lo es porque no es mas grande que una dormitorio de departamento.
Tip de La Micro 👉 ¿Cómo es hacer fila en el control migratorio boliviano? veelo acá
Fácil estuve 2 horas y media esperando que abrieran como que comenzaran a atender los funcionarios bolivianos, los cuales no eran los más ágiles en atender gente. Más encima, a los bolivianos les cobran por salir del país, lo cual hace mas engorroso el trámite migratorio. Cuando me atienden fue super rápido, ya que mostré el pasaporte, vieron cuando entré y listo, timbrada la salida de Bolivia.
Ahora debía caminar unos hasta el lado brasileño, cruzas el límite que está en un pequeño puente y ya con el sol pegando fuerte, estaba haciendo fila en el control migratorio. A diferencia del lado boliviano, la atención era mucho más expedita, en mi caso, le paso el pasaporte y la que me atendió me dice "tem voce 90 días". Obrigado. Bemvindo ao Brasil.
Vuelvo a Bolivia, tomo un taxi colectivo (10 Bolivianos de vuelta) vuelto al Terminal de Buses de Puerto Quijarro, hago tiempo, como algo, me deshago de los bolivianos que me quedan y los cambio por reales y cerca de las 11:30 am comienzan a llamar a los pasajeros del bus de Cruceña (me tocó esa empresa, que es la sucursal boliviana de Andorinha) que salía al mediodía.
La mayoría de los pasajeros eran bolivianos o brasileños hijos de bolivianos (que alternaban entre el portugués con acento paulista y el castellano boliviano), una portuguesa hippie con su hijo y quien escribe.
El bus que me tocó era cama o leito para los cánones brasileños, limpio y bastante bien cuidado, igualmente el baño. Tenía internet pero pasaba cayéndose por la ruta, pero al menos tenía roaming -donde hubiese señal- para mandar señales de vida a familia y amigos. Toda la señalética interna del bus estaba en portugués (lo único boliviano eran los choferes y la patente del bus).
Salimos con minutos de atraso, cruzamos Puerto Quijarro, pasamos de largo los controles fronterizos boliviano y brasileño, parando en el control aduanero brasileño. Acá nos hicieron bajar a todos y revisaron todos los equipajes, excepto el mio (una mochila de 70 litros) y el resto lo revisaron a fondo. Me vieron pinta de mochilero, pero al resto que andaba con cajas y bartulos varios, los tuvieron largo rato, bajo la mirada de guardias aduaneros armados. Tras eso, dejamos el control aduanero y nos dirigimos a Corumba, la cual es una localidad pequeña sin mayor atractivo, para luego tomar la ruta BR 262 con dirección a Campo Grande, capital de Mato Grosso do Sul.
Saliendo de Corumba te encuentras con la enormidad del Pantanal, el mismo de la telenovela, extensiones enormes cruzadas por rios interminables y sabanas infinitas, una reserva natural inacabable a la vista. Así pasó la tarde, avanzando por la BR 262 hasta que llegamos a Campo Grande, mejor dicho a un parador, de esos tan tipicos que hay en Brasil, donde estuvimos cerca de 45 minutos. Acá se aprovecho de comer e ir al baño. Salimos de Campo Grande y ahí caí rendido. Había sido un largo día.
Medio despierto como a las 4 am, a la altura de Presidente Prudente, ya en el estado de São Paulo (ya habíamos tomado la BR 374), para volver a dormir hasta las 6:45 horas, donde el micro o bus para en el Graal Paloma (Graal es una cadena de paradores que existe en esta parte de Brasil). Acá lo mismo que en Campo Grande: comer algo e ir al baño.
Después serían 3 horas y media mas, hasta que se comenzó ver la enorme mancha urbana que es São Paulo, con helicopteros volando por todos lados, autopistas interminables y edificios de altura intercalados con favelas. Ya estaba en Brasil sin duda alguna. Luego de 45 minutos recorriendo autopistas urbanas, llegaba al paulista Terminal Barra Funda cerca de las 10 de la mañana de un sábado (1 hora mas que en Bolivia). Lo demás ya es otra historia.












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